En las inmediaciones de la sede del Comando Motorizado de la Policía Nacional Bolibariana, en Maripérez, Yerney Quintero, esposa de Tony Armando Zapata, denunció la detención de su cónyuge ocurrida durante las manifestaciones opositoras que intentaban movilizarse hacia el Palacio de Miraflores. Zapata, de 40 años, es profesor de una unidad educativa y padece de epilepsia, condición que mantiene en alerta a sus familiares ante la falta de comunicación directa.
Detalles de la detención
Según el relato de Quintero, la familia se enteró del suceso a través de un vecino de la comunidad que presenció el momento del arresto en la Plaza El Venezolano. El testigo informó que Zapata fue «brutalmente golpeado» y que, al momento de ser trasladado por los cuerpos de seguridad, su ropa se encontraba rasgada.
La esposa del docente explicó que la detención se produjo en el contexto de las protestas por mejoras salariales: «Él es profesor de una unidad educativa (…) andaba en la marcha, bueno, obviamente como todos los que estaban, exigiendo un mejor salario, una mejor tranquilidad».
Tras un día de búsqueda por diversas sedes policiales, la familia aún no ha recibido una confirmación oficial sobre el estado físico o los cargos que se le imputan a Zapata. Aunque las autoridades recibieron algunos medicamentos entregados por los familiares, Quintero manifestó su profunda preocupación por el bienestar de su esposo debido a su patología crónica.
- Preocupación médica: La familia teme que el estrés de la detención haya desencadenado crisis epilépticas. «Lo que queremos saber es qué va a pasar con él, si se tomó el medicamento, si no se lo tomó, si le ha dado alguna crisis porque me imagino que con todo este procedimiento debe estar sumamente alterado», señaló Quintero.
- Trato de las autoridades: La denunciante criticó que a los detenidos en contextos políticos se les trate «como terroristas o como lo peor», subrayando que su esposo es una persona «totalmente sana» y un trabajador que simplemente decidió manifestar su descontento.
Hasta el momento, los familiares permanecen a la espera de una respuesta definitiva por parte de los organismos de seguridad, tras haber pernoctado en el lugar desde la tarde del día anterior sin obtener información clara sobre el proceso judicial o el estado de salud del profesor.
Además, la señora Quintero afirmó que ella y su esposo son de Antímano y que él es el sostén del hogar y mientras que ella se dedicaba a los quehaceres del hogar.






