El presidente de la Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción de Venezuela (Fedecámaras), Felipe Capozzolo aspira que el empresariado colombiano que actualmente surte al mercado venezolano contemple la posibilidad de invertir en el país y asociarse con productores nacionales, una probabilidad que parece visible a los ojos de autoridades de Venezuela y Colombia.
En el marco del evento «Venezuela-Colombia: Nuevas oportunidades de negocios e inversión», impulsado por Fedecámaras y Procolombia, aseguró que el abanico de posibilidades entre ambas naciones es amplio ya que «hablamos de potenciar la oferta exportable, de avanzar hacia un espacio de complementariedad, potenciar la frontera entre el note de Santander y el estado Táchira», con el fin de que esto se convierta en inversiones y la creación de nuesvas fuentes de empleo.
En este sentido, explicó que bajo una serie de condiciones adecuadas, será posible que se generen las inversiones necesarias para reactivar o potenciar ciertas empresas, lo que directamente se traduce en la generación de empleos: «Es pertinente decir hoy que del lado colombiano se han generado entre unos 200 mil y 300 mil empleos, que en este momento están sumando a favor de la productividad y de la competitividad colombiana y que allí se están generando muchos productos que estamos consumiendo del lado venezolano. La idea de este evento es señalar que también es posible generar esa cantidad de empleos del lado venezolano, tenemos una industria que en este momento está siendo utilizada entre un 40% o 50% de capacidad instalada y queremos avanzar hacia un horizonte de 80% a 90% de capacidad instalada, como ocurre en el resto de América Latina».
Capozzolo señaló que la intención de este tipo de encuentros es destacar la complementariedad, producción y competitividad que existe para que las empresas de ambos países puedan asociarse y hacer las inversiones necesarias para que, tanto los venezolanos como los colombianos, «podamos avanzar hacia un horizonte de prosperidad y primer mundo como lo merece toda Latinoamérica».
Considera que Venezuela puede posicionarse entre los países con mayor crecimiento de la región «no solamente por la palanca energética, también por la capacidad que tiene el empresario venezolano de ser resistente, resiliente, la capacidad de adaptabilidad, y de crear nexos orgánicos con el mercado que le permitan a la empresa venezolana recuperarse.
Por este motivo, cree que la sociedad e inversiones con el empresariado colombiano va a ser fundamental para que Venezuela «recostituyamos capacidades, haya un proceso realmente de transferencia de fortalezas a nuestros trabajadores, que se recostituya el ingreso de los venezolanos, recomponer el mercado interno, tan importante para que el hogar venezolano entre en estado de bienestar y pueda satisfacer sus necesidades. Eso se logra con un empleo que nosotros pretendemos crear a partir del desarrollo de la empresa privada venezolana».
Explicó que actualmente el intercambio comercial entre Venezuela y Colombia reside en el envío de materia prima venezolana y la recepción de productos alimentarios y agroalimentarios desde la nación neogranadina: «En este momento apostamos a que muchas de estas empresas colombianas que están surtiendo el mercado venezolano contemplen las posibilidades de asociarse con empresarios venezolanos y de hacer inversiones, porque queremos ser un mercado abierto para que los colombianos vengan, inviertan, repotencien y creen fábricas nuevas que den posibilidad a los venezolanos de tener un empleo».
Por su parte, el director de Procolombia Venezuela, Carlos Luna, aseguró que en el territorio venezolano «hay una gran oportunidad», no solo en lo que se refiere a «atender un mercado histórico, sino de hacer alianzas, sinergias y asociarse con los mercados venezolanos para atender toda esta gran expectativa. Se trata de un sistema de inversión que está en expansión, en el que eventualmente se está contemplando abrir líneas de crédito para financiar la inversión de empresas colombianas aquí, lo indicaba el presidente de Bancoldex», señaló.
Precisó que es necesario reducir temas relacionados con el sobrecumplimiento de los corresponsales bancarios internacionales con los bancos colombianos. Además, «también hay otras opciones como la Bolsa de Valores de Caracas, la Bolsa de Valores de Colombia, el Banco de Promoción de Exportaciones; ahí se presentan grandes oportunidades. La idea es, claramente, identificar las posibilidades que hay de la mano de los empresarios y la industria venezolana».
Bajo esta línea de ideas, la ministra de Comercio Exterior de Venezuela, Coromoto Godoy, reconoció que desde la reapertura de la frontera entre ambos países «se ha visto un gran empuje a la actividad de encadenamiento productivo. No es solo comercio, es encadenamiento industrial», y señaló que durante el encuentro se visibilizaron las «potencialidades entre ambas naciones».
No obstante, señaló que «hay nudos críticos que pueden entrabar el comercio binacional, como lo logístico, pago y transporte», pero aseguró que «son temas que con voluntad política y los equipos trabajando de manera enlazada pueden superarse y avanzar hacia la integración plena verdadera de nuestras economías».
Asimismo, Godoy recordó que la balanza comercial entre Venezuela y Colombia «tuvo un repunte el año pasado, superando los 1.400 millones de dólares» y precisó que la expectativa reside, inicialmente en «llevar la balanza a niveles de 2014», cuando el país alcanzó un intercambio que superaba los dos mil millones de dólares.
Finalmente, el presidente de Fedecámaras señaló que «aunque en este momento (2026) estamos trabajando en recuperar nuestra oferta petrolera y energética al mundo, no hemos desmayado, ni vamos a renunciar nunca al ideal de diversificar nuestra economía y de avanzar en el desarrollo de productos, bienes y servicios que podamos ofrecer a mercados más allá de la frontera».






