El Comando Sur de los Estados Unidos informó este lunes 23 de febrero sobre la ejecución de un nuevo bombardeo en aguas del mar Caribe contra una embarcación de pequeño calado, identificada por las autoridades militares como una «narcolancha».
A través de un comunicado publicado en su cuenta oficial de la red social X, el ente militar detalló que la acción se llevó a cabo bajo la dirección del comandante del Comando Sur, general Francis L. Donovan. La operación estuvo a cargo de la Fuerza de Tarea Conjunta «Southern Spear» (Lanza del Sur), la cual realizó «un ataque cinético letal contra una embarcación operada por organizaciones terroristas designadas». Según el reporte, labores de inteligencia confirmaron que la nave transitaba por rutas de narcotráfico y participaba activamente en dichas operaciones.
Como consecuencia del ataque, tres hombres que se encontraban a bordo de la embarcación, calificados por el Comando Sur como «narcoterroristas», resultaron fallecidos.
Intensificación de las operaciones militares en la región
Este suceso se enmarca en una reciente reintensificación de los «ataques cinéticos letales» por parte de las fuerzas estadounidenses en el Caribe y el océano Pacífico. Durante las últimas semanas, la Operación «Lanza del Sur» ha registrado múltiples intervenciones con víctimas fatales:
- 21 de febrero: Una interceptación en el Pacífico oriental dejó un saldo de tres personas muertas.
- 17 de febrero: Un ataque contra tres presuntas «narcolanchas» causó 11 fallecimientos.
- 13 de febrero: Un bombardeo en el Caribe resultó en tres víctimas mortales.
Desde agosto pasado, Estados Unidos mantiene el mayor despliegue militar de las últimas décadas en estas aguas, con una presencia sostenida de activos navales y aéreos. Los bombardeos contra embarcaciones sospechosas en ambas regiones suman ya más de 120 muertos.
La reanudación de estos ataques en la segunda semana de febrero ocurre tras los eventos del pasado 3 de enero, cuando fuerzas estadounidenses incursionaron en Venezuela y trasladaron a los Estados Unidos al presidente Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, para ser juzgados por cargos de narcotráfico. Originalmente, Washington justificó este despliegue bajo el argumento del combate al tráfico internacional de drogas, vinculando en sus señalamientos al gobierno venezolano con la facilitación de este delito.






