Venezuela llega a un nuevo aniversario de la revuelta de Stonewall (1969), sin matrimonio igualitario, ni reconocimiento de la identidad de género. Además, con varios crímenes de odio cometidos en el municipio Baruta.
La lucha de las organizaciones de derechos humanos debe continuar para avanzar en la legislación «a favor de nuestra dignidad y derecho a ser, a existir y amar en consonancia con lo que sentimos que somos», explicó Giovanni Piermattei, presidente de Venezuela Igualitaria. Es decir, para que se apruebe el matrimonio igualitario y el reconocimiento a la identidad de género; para lograr la tipificación de crímenes de odio y que se le dé luz verde a una ley antidiscriminación.
El país requiere, de acuerdo con Gabriela Buada, fundadora de Caleidoscopio Humano, «primero que nada una ley de identidad de género, que permita a las personas trans ser reconocidas con el género con el cual se autoperciben, leyes a favor de los derechos de las personas LGBTIQ+».
Además de las leyes «necesitamos campañas informativas, educación y formación de la ciudadanía en las escuelas y en las universidades. Venezuela tiene una sociedad machista históricamente que no va a cambiar solo por mensajes o discursos en época electoral».






