La lucha de las organizaciones de derechos humanos debe continuar, reitera Giovanni Piermattei, para avanzar en la legislación “a favor de nuestra dignidad y derecho a ser, a existir y amar en consonancia con lo que sentimos que somos”. Es decir, para que se apruebe el matrimonio igualitario y el reconocimiento a la identidad de género; para lograr la tipificación de crímenes de odio y que se le dé luz verde a una ley antidiscriminación

No fue solo el homicidio y el femicidio. También, el ensañamiento, la violencia. Y antes, la discriminación que sufrieron en vida. El asesinato de tres integrantes de la comunidad LGBTIQ+ en 24 horas en el municipio Baruta revivió el debate sobre los crímenes de odio en Venezuela.

“Hay que definitivamente llamar las cosas por su nombre: la gente no nos tiene miedo, no existe una categoría en el manual de diagnósticos de enfermedades mentales identificada como homofobia, porque sencillamente lo que sienten las personas que nos agreden es odio”, señala Giovanni Piermattei, presidente de Venezuela Igualitaria.

¿Qué son crímenes de odio? Los cometidos “con base en una característica de la cual no es responsable la persona o el grupo social que la porta: raza, origen étnico, sexo, discapacidad, orientación sexual. Y que engloban diferentes formas de violencia conocidas: simbólica, verbal, psicológica y física, por ejemplo”.

Piermattei enumera algunas: “Es un delito de odio simbólico hacia las disidencias sexuales el pisar o quemar una bandera LGBTI. Es un delito de odio verbal, una ofensa, gritarle maricón, depravado a alguien. Es un delito de odio psicológico el cometido por padres madres y familiares hacia sus hijos e hijas LGBTI cuando les obligan a comportarse como ‘la normalidad’ exige. Y claro, la máxima es cuando son agresiones físicas y el homicidio”.

Para reconocer si se trata de un crimen de odio Piermattei comparte algunos elementos: “Cuando quien violenta expresa haberlo cometido por tal razón, o hay testimonios que lo acreditan. Cuando se hace en espacios donde habitualmente frecuentamos las personas LGBT. Cuando hay ensañamiento”.

Hoy día estos hechos son más visibles en Venezuela, según su análisis, porque “hay más medios interesados en tratar estos temas aunque algunos cubren la noticia inadecuadamente o con base en la mercadotecnia” y llegan la revictimización de la víctima. También porque “en la medida en que se da mayor visibilidad a nuestras causas, se enardecen los odios. Y en este sentido vimos en Venezuela cómo televisivamente se transmitió un mensaje desde la Asamblea Nacional, de un pastor evangélico, que también se circunscribe en un delito de odio. O el comunicado emitido por la Conferencia Episcopal Venezolana”.

Para Venezuela Igualitaria “el grupo más vulnerable es la persona trans, ya que ella no puede en la mayoría de los casos dejar de expresar quién es” mientras “gays y lesbianas podemos intentar ocultar lo que somos y sentimos”.

Los crímenes de odio tienen el poder, alerta, “de no sólo dirigirse hacia la víctima, sino que es un mensaje intimidador hacia el grupo de pertenencia de la víctima”; y “ante la ausencia de sanción se convierte en un mensaje” dirigido “a quienes comparten los mismos odios para convertirse en agresores”.

Foto: Jonathan Lanza-Archivo Contrapunto

La lucha de las organizaciones de derechos humanos debe continuar, reitera Piermattei, para avanzar en la legislación “a favor de nuestra dignidad y derecho a ser, a existir y amar en consonancia con lo que sentimos que somos”. Es decir, para que se apruebe el matrimonio igualitario y el reconocimiento a la identidad de género; para lograr la tipificación de crímenes de odio y que se le dé luz verde a una ley antidiscriminación.

“Pero también educación inclusiva, que hace un trabajo estructural porque entendemos que el problema es básicamente sociocultural, nos han enseñado a odiar y a competir (superiores versus inferiores)”, agrega. De los medios de comunicación se espera que asuman “su rol activo en la deconstrucción de imaginarios colectivos asociados a nuestras identidades, porque el rol de los medios no es solo el de informar, sino el de formar”.