Actualmente en los quioscos de Caracas una caja de 20 cigarrillos puede llegar a costar hasta 20.000 mil bolívares por punto de venta y una media caja se adquiere desde unos 7.300, para el caso de las marcas más consumidas por los fumadores


Este 31 de mayo se conmemora el Día Mundial Sin Tabaco y cada año la propuesta es que para esta fecha se tenga como firme propósito dejar el consumo del cigarrillo. Y es paradógico, pero señalan algunos estudiosos del asunto que derivado de la coyuntura que atraviesa Venezuela, son cada vez más las personas que están abandonando este hábito que para muchos es “mortal”.

Una alternativa para quienes padecen este vicio son los cigarrillos electrónicos, también conocidos como vaporizadores, opción que resulta mucho menos nociva incluso con el medioambiente.

Un vaporizador puede costar entre 15 y 50 dólares. Ahora, ¿qué ocurre con los fumadores que no dejan el cigarrillo?

Actualmente una caja de 20 cigarros puede llegar a costar hasta Bs 20.000 cancelando por punto de venta, y una media de caja, de una de las más reconocidas marcas se adquiere desde Bs 7.300. Ahí está el punto: hasta al más “vicioso” le ha pegado al bolsillo tal incremento y, ante esto, ha bajado el consumo por los costos mas que por iniciativa. 

Ante esto, algo nuevo está ocurriendo en el mercado de cigarrillos y los fumadores venezolanos, producto de la crisis han aparecido nuevas marcas que pueden llegar a costar entre 7.000 y 10.000 bolívares soberanos por cajetilla, es decir, 20 cigarrillos. 

Su sabor no es muy apreciado por los consumidores, pero muchos prefieren fumarse un cigarrillo de extraño aroma, por menor costo, a dejar de hacerlo.

“No saben muy bien y, no sólo eso, no duran mucho. No los soporto”, cuenta a Contrapunto Federico Hernández mientras fumaba un cigarro de una de estas marcas que proliferan entre vendedores ambulantes.

Otro problema que afrontan los fumadores del país es el rendimiento de las cajas. Felipe Gutiérrez asegura que antes se fumaba media caja diaria (10 cigarros), pero este mes sólo ha comprado una caja, menos de uno por día.

“Estoy pensado seriamente dejar de fumar”, sentenció mientras apagaba con el pie la colilla de un cigarro de una de las marcas más reconocida en Venezuela.

Algunos optan por comprar cigarros detallados, que tienen costo de 1.000 bolívares, aunque de las nuevas marcas que han aparecido en Caracas pueden tener un precio desde Bs 400. 

“Yo no compro todos los días, alguna veces no uso el efectivo porque luego no tengo para el pasaje”, dijo Humberto Lara, vecino de El Valle. 

Daniel González, Otro fumador, quien admite ser empedernido en el consumo de este producto, opta por fumar la mitad de cada cigarrillo para, luego, si se encuentra en “crisis”, bien sea por estrés o simples ganas, prender la colilla, se refiere a esto como un caso de “emergencia”.

Amanda Blanco es fumadora desde los 16 años. Ya leva 30 años con el vicio, y cuenta que su consumo mermó a partir del 31 de mayo de 2011, cuando
entró en vigor una resolución del Ministerio de Salud que prohíbe, hasta ahora, fumar en lugares públicos cerrados, además de los centros de trabajo y los transportes públicos.

Antes de ese estatuto, Amanda podía consumir hasta una caja en una noche de discoteca y luego de la vigencias de la normativa fuma, si acaso, cinco cigarros en una salida, por la flojera de salir a cada rato del local nocturno a prender el tabaco.

“Antes de esa resolución no paraba de fumar dentro de las discotecas o tascas y llegaba a mi casa con toda la ropa apestosa a cigarro que daban ganas de vomitar. Después de eso (la entrada en vigor de la prohibición) bajé el consumo, pero con el estrés del día a día seguí con el vicio. Ahora, con los altos precios, también le he bajado dos a fumar. Es demasiada inversión: dos cajas de cigarros es equiparable a un sueldo mínimo. ¡Prefiero dejar de fumar!”, señala Amanda sin tapujos.

Lo cierto es que la cantidad de fumadores es mucho menor, tal parece que miran primero el bolsillo o la cartera para verificar si el dinero les alcanza para el vicio. Ya no “invierten” en una caja diaria pero se las ingenian como sea: con la compra de cajetillas de marcas extrañas y de dudosa procedencia pero que terminan siendo más económicos; con cigarros detallados para fumar menos, aunque terminan pagando más si multiplican por 20; emigrando a los vaporizadores o simplemente dejando el vicio sin más.

Para algunos, el golpe en el bolsillo pudo más que la reflexión en pro de mejor salud. Cualquiera sea la razón, este 31 de mayo el mundo conmemora un día sin tabaco (aunque otros tantos sigan llenando sus pulmones de alquitrán y nicotina).