A los 102 años de edad murió en Caracas el gran compositor, intérprete y maestro del arpa venezolana, quien creó un estilo propio, inigualable, y es ícono de la música tradicional y popular de nuestro país

Vivió para la música llanera, pese a que nació en Caracas. Su aire, sus dedos, su inspiración eran un arpa, y su norte fue ser un gran compositor y maestro de maestros de la música llanera venezolana. Ese fue el destino de Juan Vicente Torrealba, delineado en el cielo y cumplido hasta este jueves 2 de mayo en la tierra.

La familia Torrealba, integrada por sus hijos y nietos, igualmente músicos, informaron este jueves a media tarde el fallecimiento del maestro Torrealba de 102 años de edad.

“Cumplimos con el penoso deber de informarles el fallecimiento del maestro Don Juan Vicente Torrealba. Rodeado de sus hijos y nietos en la paz de su hermoso hogar”, escribieron sus familiares por twitter.

Creador de innumerables éxitos, canciones, pasajes, golpes, joropos que sonaron a escala nacional e internacional. En su vida artística, que inició desde muy temprana edad, cosechó importantes premios. Entre ellos fue galardonado con el Grammy Latino, que le concedió el Consejo Directivo de la Academia Latina de la Grabación en 2015, y que por motivos de salud recibió el gramófono en Caracas.

Infancia en Guárico

Torrealba nació el 20 de febrero de 1917 en Caracas, en la esquina de Rosario, rodeado de haciendas y cerca del Nuevo Circo de Caracas.

Sus inclinaciones musicales las tuvo desde pequeño, pero en especial ya de adolescente. Junto a su familia pasó parte de la niñez y adolescencia en el estado Guárico, en medio de la inmensidad del llano, el ganado y el cultivo de la tierra en la hacienda familiar Banco Largo, lo que forjó su carácter y enriqueció más adelante sus composiciones musicales.

Comenzó a tocar guitarra de adolescente y a partir de 1948 volvió a Caracas para continuar su formación musical. Solo logró estudiar hasta quinto grado, pero fue forjándose como un gran músico. Conciertos en la radio y en salas privadas y en algunos sitios públicos, en los que tocaba música llanera con la guitarra, le fue poco a poco abriendo las puertas y daba a conocer su nombre.

Pero su pasión fue el arpa y ese instrumento cambió su vida musical y creativa. Bien temprano inició sus composiciones. Las caricias de Cristina y Concierto en la llanura, una de sus composiciones más reconocidas, fueron de las primeras.

Pero su legado musical es enorme: más de 300 canciones, muchas grabadas e interpretadas por los más importantes cultores, cantantes, arpistas y agrupaciones musicales. Torrealba fue “el alma” de la música llanera, y le dió al género popular del llano (y no folclórico porque nunca aceptó ese calificativo para su música) un sitial respetable en los gustos de las más diversas audiencias y públicos.

El maestro, fundador además de “La Torrealbera” (integrada por sus hijos, nietos, sobrinos y discípulos), que su mayor logro había sido haber traído la música del llano para la ciudad y llevarla por el mundo entero con lo que enalteció la cultura venezolana.

El maestro Torrealba con su nieta, la cantante Annaé Torrealba / Foto: cortesía Annaé Torrealba

El maestro Torrealba grabó más de 100 discos. Por los años de 1970 y 1980 recorrió varios países, entre ellos Alemania y Estados Unidos.