Con su talento y una excelente campaña en el Eintracht se ganó un lugar en la plantilla del Real Madrid con 21 años

Luka Jović anotó su primer gol como profesional a los 16 años, 5 meses y 5 días, convirtiéndose en el marcador más joven de la historia del Estrella Roja de Belgrado. Si su precocidad como nuevo jugador del Real Madrid puede ser vista como una señal del firmamento, la manera en la cual lo logró anotar su primer gol lo es aún más: Jović venció el portero de la Vojvodina (equipo de la liga serbia) en salida, con un preciso interno zurdo desde posición perfilada, tras haber controlado un balón complicado en el área, usando su hombro izquierdo. Había entrado al campo tan sólo dos minutos antes y esa era su primera salida junto al primer equipo, evento del cual lleva aún la fecha impresa en sus botines.

Resolver problemas dentro del área, utilizando soluciones (aparentemente) simples, es la cosa que Jović mejor sabe hacer. De derecha, de izquierda, de cabeza, con un acrobacia, después de un control, en profundidad o en espacios reducidos: Jović es una máquina construida para hacer goles en manera eficiente, sin desgaste de energía o con toques de más (13 de sus 17 goles en la última Bundesliga fueron de un sólo toque). Una calidad casi intangible, tanto que el mismo jugador lo considera como un don divino: “Dios me dio este talento y este olfato para el gol. Naturalmente me entrené y mucho, pero no es algo que se aprende, es un instinto”.

Y fue ese instinto que empujó el Real Madrid a invertir 65 millones de euros por su ficha, después de una única campaña como titular con el Eintracht Frankfurt.

Superar los fracasos:

A tan sólo dos meses de su compra, las voces sobre un futuro lejos de Madrid tuvieron eco en varios periódicos, basándose en el hecho que Zidane consideraba al serbio “no apto para ser el segundo de Benzema”. A raíz de eso, su nombre se vio asociado a Inter, Roma, Milan y PSG.

Sin embargo, hoy cómo hoy, con el mercado cerrado, Luka Jović sigue en la capital española y debutó con el Real Madrid en el estreno del equipo en La Liga, entrando a 9 del final.

A pesar de la edad, si Jović hubiese sido descartado por Zidane, no hubiese sido la primera vez. Tras haber quemado las etapas con la casaca del Estrella Roja, fue comprando por el Benfica, antes de que cumpliese 20 años (Football Leaks reveló que, técnicamente, fue comprado por los chipriotas del Apollon Limassol por 2 millones y después entregado a los lusos). Un traspaso que el jugador no quería: “El club me vendió porque necesitaba dinero, cuando llegué a Lisboa lloré por tres días” afirmó el serbio.

Quien mal comienza, mal termina. De esta manera Jović no logró nunca encajar: problemas con el idioma, una lesión que lo alejó de los campos un tiempo y unas fotos antes de un partido en un “night club”. Por un año y medio jugó sólo 4 partidos con el primer equipo.

Este fracaso pudo ser fácilmente debido a la joven edad, sin embargo, el mismo jugador afirma que tuvo su parte de culpas: “Corrí más en un en Frankfurt que en un año en Lisboa”, dijo Luka una vez llegado a Alemania.

Por su suerte Fredi Bobic, director deportivo del Eintracht Frankfurt se recordó de el y lo rescató con la fórmula del préstamo bianual. De devolverle el alma al cuerpo a Jović se encargó personalmente Niko Kovac, el entonces entrenador del equipo teutón, a quien aún hoy en día el jugador venera y considera de lo más importante de su carrera.

En su primera temporada solía entrar mucho del banco, sin embargo, en su segunda, Luka Jović se convierte en tendencia Google al rededor del mundo. El 19 de octubre 2018 anota 5 goles en Bundesliga (convirtiéndose en el jugador más joven en lograrlo) al Fortuna Dusseldorf. El primero con una volea en contratiempo, el segundo con un zurdazo desde fuera del área, el tercero con un control espaldas al arco y una volea de derecha, el cuarto un zurdazo dentro del área y el quinto, finalmente, con un cabezazo.

Cerró la pasada temporada con 27 goles (10 en Europa League) repartidos así: 15 de derecha, 8 de zurda y 4 de cabeza, demostración de su complejidad como delantero.

¿Que tipo de delantero es Luka Jović?

En un fútbol donde los centrodelanteros tienen que ser cada vez más completos, Jović puede resultar demasiado esencial: supera apenas el metro ochenta, no tiene una visión de juego particularmente desarrollada, gana poco más de un tercio de los saltos que hace, hace poco menos de u drible por partidos y no es un gran maniobrador de juego (hace menos de 5 pases cada noventa minutos en el último tercio del campo, casi 2 menos que el común denominador en Bundesliga). Sin embargo, lo que si sabe hacer, es moverse dentro del área y anotar.

En la última temporada lo hacía de manera tan eficiente (un gol cada 122 minutos) que su compañero Ante Rebic comenzaba a festejar apenas recibía en el área. En Bundesliga realizó 0.69 (non penalty goal) pateando 3.7 veces por partido, anotando en movimiento prácticamente el doble del común denominador de la liga alemana, que es de 0.30 npg.

Mientras más se acerca al área, más veloz, preciso y determinado se convierte. Más se aleja y más se hacen visibles sus defectos. Puede desaparecer por enteros partidos para volver a aparecer de la nada, con un gol.

Para el delantero serbio hacer gol es una cuestión de anticipos, tiempos y ángulos; más que volumen, lo importante es la eficiencia. Debido a esto, hay poca diferencia entre el pie fuerte, el derecho, y el izquierdo: como es posible observar en los goles hechos en Europa League, para Luka lo importante es hacerse encontrar el lugar correcto y crearse el espacio suficiente para vencer al portero.

Jović es un jugador que sabe beneficiarse muy bien de los movimientos de sus compañeros. En el Eintracht con Haller y Rebic, buscando constantemente paredes y ataques al espacio. El juego vertical y directo del Frankfurt le permitió al serbio de poner en vitrina sus mejores cualidades instintivas, muy libre de moverse a su gusto sobre el frente de ataque.

Con tan sólo 21 años Luka Jović pareciera el perfil adecuado para substituir a Benzema, además de ser un muy prolífico delantero para un futuro no muy lejano. Después de todo, alguien que comenzó a anotar a los 16 años, puede hacerlo por muchos más.