A solo horas de conocer el nombre del próximo presidente de Colombia, la única certeza que poseen los votantes es que en la primera vuelta ya han escogido un cambio para el estatus quo: las opciones son dos candidatos que representan dos proyectos antisistema. Ambos se aferran hoy a la posibilidad de captar los votos indecisos, jugada decisiva para ganar la segunda vuelta.

Gustavo Petro, la cara de la izquierda, el progresismo, y claramente del anti-uribismo, ha sido perseverante en la suma de sus apoyos. El tiempo le ha demostrado que solo necesitaba el momentum político de hastío popular contra las instituciones para posicionarse, a pesar de la tradición liberal y conservadora que gobernó a los colombianos por más de 20 años.

Rodolfo Hernández, outsider y ajeno a las elites políticas, representa una política pragmática que es casi tan racional como su apodo de pila, “el ingeniero”. Alzó su popularidad gracias a su discurso anticorrupción, que a pesar de los vacíos de sentido, caló efectivamente entre los colombianos, quienes ahora pueden pensar que “la anticorrupción es la cura de todos los males del país”. La fortuna le sonrió cuando Fico Gutiérrez dió un paso al costado y le cedió su apoyo, una clara muestra de que la política tradicional opta por “cualquiera, menos Petro”.

Colombia ya ha votado por un cambio, solo que no ha consensuado cuál será. De eso irá la segunda vuelta. Con la derecha tradicional desplazada, la decisión se vuelve un panorama cerrado entre ambos candidatos.

Las últimas encuestas proyectaron empates técnicos, sin embargo, varios escándalos han salpicado la opinión pública que no han pasado por el filtro de las mediciones, como los “Petro-videos” y el debate presidencial al que Rodolfo le puso muros. Estos eventos, así como el climax de sus narrativas confrontativas, y la expresa desconfianza en el sistema electoral, acompañada del ‘voy a reconocer los resultados sea el que sea’ de ambos candidatos, pudieran haber aumentando o disminuído sus apoyos. En todo caso, y en todo escenario, pareciera que los indecisos tendrán la movida final y decisiva en esta reñida carrera por la presidencia.

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