“Si hay plancton, hay sardinas; si no hay plancton, no hay sardinas”, señala el investigador Ángel Fariña

Mucho más que peces en el mar, las sardinas son oxígeno y alimento para el oriente de Venezuela. La ciencia que se hace en el núcleo Sucre de la Universidad de Oriente (UDO) permite rastrear qué pasa con ellas, si tienen o no qué comer, si hay factores que las afectan o las estimulan. La ciencia que este 10 de noviembre es recordada mundialmente como palanca de una vida mejor.

A pesar de la destrucción de las instalaciones de la universidad, todavía sus docentes siguen haciendo ciencia, y por encima de cualquier diferencia política o ideológica, desarrollando proyectos nacionales. El investigador Ángel Fariña, profesor de la UDO, explica que están trabajando en un gran proyecto con Insopesca.

El trabajo se hace desde hace muchos años, precisó Fariña. Pero ahora se convirtió en un megaproyecto para hacerle seguimiento más detallado al ciclo de vida y de reproducción de la sardina. “Siempre ha habido colaboración mutua” y ahora “se quiere hacer un megaproyecto, incorporando otras variables”, para potenciar el esfuerzo conjunto de la Universidad e Insopesca.

“Vamos a hacer un monitoreo” también con información de satélite para conocer la temperatura y la clorofila en el agua. Ambos factores están asociados con el plancton. “Si hay plancton, hay sardinas; si no hay plancton, no hay sardinas”. Con un termógrafo tienen los registros de temperatura.

Este fin de semana pasado se hicieron algunas mediciones, comentó, para que las imágenes de satélite puedan dar información fidedigna sobre “las condiciones físico-químicas del agua y llevar un control”.

“En el año 2008 se perdió la sardina de la zona” y todo indica que estuvo asociado con las consecuencias de El Niño (no hubo plancton y no hubo sardina).

Hay una línea de investigación consolidada, dirigida por el doctor Baumar Marín, para el estudio de huevos y larvas de peces; también, de sardinas. Esto permite determinar áreas y momentos del año que deben ser protegidos porque se reproduce la especie, explica Fariña.

La sardina es fundamental para Venezuela, como alimento, como fuente de empleo en el oriente del país.

En la naturaleza “constituye el consumidor primario: el primero que come plancton. A la sardina se la come una gran cantidad de especies de peces que son de interés comercial, y que también contribuyen con la seguridad alimentaria”, como cabaña y tajalí.