“Si en el gobierno de Nicolás Maduro lo destruyeron todo, imagínense desde la oposición”, plantea la internacionalista

Para la analista internacional Giovanna De Michele “no es lo mismo hablar del aislamiento de un Estado que del aislamiento del gobierno que maneja ese Estado”.

Según De Michele, afirmar que el gobierno del mandatario Nicolás Maduro está aislado “no es posible”. ¿Por qué? Porque, desde su perspectiva, “aún cuenta con grandes aliados que lo apoyan en lo político y en lo económico”.

La internacionalista estuvo presente este jueves 22 de agosto en el foro “el aislamiento del régimen de Nicolás Maduro, sus alcances y consecuencias, y las salidas a la actual crisis”, desde la Asociación de Profesores de Universidad Central de Venezuela (Apucv).

De Michele reconoce que “lo que sí hay” es una presión internacional muy fuerte que “ha provocado que pierda capacidad de maniobra, capacidad de financiamiento y capacidad de poder dentro de la región”.

Foto: Jonathan Lanza

Pero de lo que sí es posible hablar, según la internacionalista, es de “un pésimo posicionamiento ante la comunidad internacional”, que no comenzó solo con Maduro, sino también con el presidente Hugo Chávez.

“Este mismo posicionamiento viene desde Chávez. Se notaba cuando había una elección en la región; se tomaba el ejemplo de Venezuela como el que no se debía seguir”.

Venezuela, un Estado fallido

Según Giovanna De Michele, Venezuela en la actualidad se presenta ante el mundo como “un Estado fallido” que aún es reconocido por dos tercios de la comunidad internacional, pero, aunque fuera un solo país que no lo reconociera, “no sería poca cosa”.

Pero resulta que son 60 países los que desconocen la gestión de Maduro desde que se juramentó para un segundo periodo presidencial, el pasado 10 de enero, y, entre ellos, la primera potencia del mundo: Estados Unidos, “nos gusta o no”, recuerda De Michele.

Pero Maduro sigue teniendo aliados muy fuertes, que no hay que subestimar, en el llamado “juego político”: Rusia, China y Turquía están entre ellos. Sin embargo, la analista invita a diferenciar el apoyo de estos Estados de la posición que asuman empresas privadas. Mencionó, en este sentido, lo sucedido recientemente con un banco en Turquía y una empresa petrolera privada de China.

Foto: Jonathan Lanza

Tan apoyado está Maduro, explica De Michele, que hasta el sol de hoy Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional, y quien es reconocido por estos países como el presidente encargado de la República, no ha logrado establecer un representante ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), por lo que Samuel Moncada, del Ejecutivo de Maduro, sigue ocupando el puesto.

Lo que viene es peor

La internacionalista advierte que en el panorama venezolano “lo que viene es peor que lo hay”, aunque ya la situación es insostenible para el Gobierno, la oposición y para toda la nación en general.

Giovanna De Michele plantea que, dependiendo de cómo se concrete la transición política, se dará la gobernabilidad y la instauración de una democracia seria en el país, pero advierte que “la amenaza de un ambiente de ingobernabilidad es muy grande”.

El gobierno que venga necesariamente va a tener que tomar medidas sumamente impopulares y antipáticas. Vemos el caso de Argentina: Macri va a ser un aprendiz de brujo frente a lo que va a surgir en el país. La situación de protesta, manifestaciones de calle y de presión en Argentina va a ser un juego de niños frente a lo que va surgir en Venezuela”.

A partir de un nuevo Gobierno, aquí habrá que revisar muchas cosas, según De Michele, quien pone como primer ejemplo la evaluación de la ley del trabajo que, desde su perspectiva, “ha afectado al aparato productivo nacional”.

Cómo será Maduro desde la oposición

“Si en el gobierno de Nicolás Maduro lo destruyeron todo, imagínense desde la oposición”, exclama Giovanna De Michele.

Para la internacionalista sería una pésima idea acabar con el gobierno de Maduro pero dejar viva a la llamada “revolución bolivariana”, a la que describe como un “producto de exportación” que se vendió muy bien por el mundo durante un tiempo.

Foto: Jonathan Lanza

Otro de los aspectos que De Michele ve con preocupación es el desenlace de la crisis. “La manera cómo se resuelva la crisis en Venezuela nos puede conducir a algo que también es muy perverso: la alineación automática a Estados Unidos o a Rusia. Venezuela es un país con suficientes capacidades y potencialidad como para ser autónomo desde el punto de vista político y económico”.

Posibilidad de una intervención militar

La posibilidad de una intervención militar en Venezuela para derrocar al gobierno de Nicolás Maduro es, a su juicio, poco probable; sin embargo, enfatiza que en Venezuela “ningún escenario es descartable”.

De hecho, hay una opción que para De Michele va escalando cada vez más dentro de su ranking de posibilidades y es la del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR).

“He visto con mucha atención la iniciativa de la Asamblea Nacional de reincorporar a Venezuela en el TIAR, y con mucha más atención he visto la respuesta que han dado los Estados parte del tratado”, porque “todos han reconocido ese planteamiento de la reincorporación”.

El TIAR contempla entre sus posibilidades que si alguno de los Estados parte se considera agredido por otro que también forma parte del TIAR podrá actuar en legitima defensa.

El TIAR también contempla que si en algún territorio de los Estados parte se establecen fuerzas militares o equipos militares extranjeros, y eso se contempla como una amenaza a la estabilidad y seguridad de la región, los Estados partes del TIAR se pueden unir para repelerlo.

La internacionalista evalúa dos cosas que pueden ser consideradas una amenaza para el resto de los Estados que conforman el TIAR:

  1. La presencia de funcionarios militares y equipos rusos en territorio venezolano
  2. Las reiteradas y sistemáticas denuncias sobre actos en la frontera venezolana que agreden los intereses y a los ciudadanos de Colombia, y las acusaciones de la utilización del territorio venezolano como una zona de refugio y de protección para grupos considerados como terroristas como el Ejercito de Liberación Nacional (ELN).

Desde esa perspectiva, De Michele aclara que “no es lo mismo una acción militar en la que participen fuerzas de varios países para tumbar un Gobierno, que una acción en legítima defensa frente a un Estado que está agrediendo los intereses de otro Estado o está amenazando la estabilidad y la seguridad a nivel regional”.

La internacionalista aclara que, aunque no desea una intervención militar en Venezuela porque “uno sabe cuando empiezan pero no cuándo terminan”, se ha ido elevando el margen de probabilidad de ocurrencia porque “han ido aumentado las denuncias desde el gobierno colombiano de las agresiones que se están generando desde territorio venezolano”.