En recorrido del equipo de Contrapunto pudimos constatar que cada unidad transporta más de 40 pasajeros sentados y hasta 40 pasajeros de píe, sin respetar distanciamiento social y en muchos de los casos pasajeros sin mascarilla

Para los usuarios de la Línea Sureste en la ruta Baruta – Chacaito, el camino está lleno de contrariedades y abusos por parte de los transportistas, los cuales parecen ya a estas alturas no tener fin. Es notorio observar unidades repletas, constantes aumentos de pasaje sin consultar a ningún órgano rector y atropellos que son denunciados todas las semanas, pero en el que la impunidad reina y la autoridad la ejercen los conductores, según su propia ley.

En recorrido del equipo de Contrapunto pudimos constatar que cada unidad transporta más de 40 pasajeros sentados y hasta 40 pasajeros de píe, sin respetar distanciamiento social y en muchos de los casos pasajeros sin mascarilla, además de vendedores ambulantes que tampoco respetan los protocolos anticovid.

Un Calvario

Muchos son los relatos del “calvario” que viven los usuarios, entre malos tratos, insultos y pérdidas de derechos, debido a que en muchos casos la respuesta de los conductores es en tono burlesco: “Paga un taxi o cómprate un carro”, “Si no te gusta no te montes”, entre otras frases, que degradan los derechos de los usuarios de una línea que es descrita por muchos como una de las peores del área metropolitana.

Ruta sin ley

Entre los atropellos podemos mencionar a un usuario que no quiso identificarse y que nos narró haber exigido que no se montaran más pasajeros debido a la situación de pandemia y la respuesta fue que se bajara de la unidad: “Evidentemente me alteré y el colector como un “malandro” se me fue encima junto al chofer y otra persona más. Me quedé callado para evitar problemas en la calle, todo esto sucedió en Concresa, donde debí bajarme y caminar a mi destino, simplemente por exigir mis derechos”, expresó.

En otro de los recorridos pudimos constatar como un señor mayor, de aproximadamente unos 70 años, no se le dejó montar hasta que no cancelara el pasaje, sin respetar su condición de tercera edad. De igual forma, se puede observar como los colectores actúan impunemente y encaran a los pasajeros con tono amenazante cuando se les ocurre aumentar un pasaje: “Cuesta 800 con esa vaina no haces nada, así que paga o a llorar pal’ valle”, es una de las tantas respuestas desafortunadas que se pueden escuchar.

Otro de los relatos de un usuario, asegura que le exigió el conductor la gaceta en donde constaba el aumento del pasaje, a lo que le respondió que no era necesario, en plena discusión el chofer se paró en tono amenazante ante el usuario que presuntamente mostró un carnet de una entidad pública y no se bajó de la unidad. A pesar de seguir el viaje, el conductor le repetía constantemente: “Llama a quien tu quieras, en este país no hay ley, y en nuestra ruta la ley la ponemos nosotros”.

Rafael Crespo, usuario constante de esta línea, reflexiona acerca de la falta de unidades y condiciones de los chóferes, sin embargo, asegura que no es razón para las pocas condiciones que aseguran a los usuarios: “Aquí no hay alcaldía, concejo municipal, gobernación, ni presidente que ponga a esta gente en cintura. Se paran donde quieren, montan a los que quieren y le faltan el respeto de manera constante a los usuarios”, señaló.

Doble fila y al final del pasillo

En la parada del Paseo Las Mercedes ya las unidades vienen repletas, el respeto y las medidas de bioseguridad son inexistentes cuando montan a los pasajeros y se les exige “Doble fila y al final del pasillo”. Por si fuera poco en época de lluvia, las ventanas van abajo y la propagación de la COVID-19 está a la vuelta del día.

“Cada vez que vamos al trabajo en estas unidades nos encomendamos al creador, la capacidad de sorprendernos a diario se queda corta. Ahora pasajeros sin mascarilllas y no le dicen nada, y vendedores ambulantes que pasan entre las casi 0 personas que vamos de pie”, comentó Oriana Martínez a Contrapunto.

¿Dónde acudir?

Dentro de la Alcaldía de Baruta existe una Dirección de Transporte y Vialidad que maneja las rutas internas del municipio, pero las rutas de Chacaíto y Concresa dependen del Ministerio de Transporte.

Las denuncias se reciben a diario, sin embargo, es poco lo que se puede hacer.

A principio de la pandemia se podían notar puntos de control de la policía del municipio u órganos de seguridad del estado, los cuáles hacían cumplir las medidas, pero ya a estas alturas la realidad es distinta, en cuanto a medidas de bioseguridad y a situaciones de irrespeto constante a los derechos de los usuarios de esta línea de transporte, donde los abusos abundan.