Los empleados de las tiendas de vestimenta aseguraron que trabajan hasta las 12 del mediodía

“Nosotros trabajamos de esta manera, pero hasta las 12 del mediodía porque siempre la policía nos manda a cerrar, aparte de que la alcaldía de Caracas no nos deja abrir completamente”, contó Elber González, empleado de una tienda de zapatos en Sabana Grande. 

La zona, conocida por la venta de calzado y vestimenta a precios asequibles, no ha detenido su trabajo durante los 135 días de cuarentena y flexibilización en la capital.

Sabana Grande siempre tiene personas transitando, a pie y bicicleta, pero las santamarías siguen abajo y los carteles dicen: “No hay venta”. Otros dejan números de teléfono y códigos QR para acceder a los catálogos de venta.

Foto: Rafael Briceño

Pero algunas tiendas mantienen a sus empleados trabajando fuera de sus instalaciones, con uniformes identificados con las tiendas y pregonando ofertas de todo tipo. “Zapatos, franelas, correas y pantalones. Pase para que vea”, dicen cuando las personas pasan cerca de ellos.

Una persona que transitaba por el bulevar se detuvo a preguntar por pantalones para caballero. Fue atendida por uno de los empleados de la tienda, que lo llevó hasta un carro donde había todo tipo de modelos de franelas, pantalones y gorras. Se midió los pantalones y dijo: “No me los llevo ahorita, pero paso otro día”. 

Foto: Alonso Calatrava Rumbos

En otras cuadras ni siquiera son los empleados de las tiendas los que están fuera de los locales cerrados, sino los venderos informales que se paran -con sus mercancías en ganchos de ropa- a comercializar lo que puedan; otros solo caminan arriba y abajo todo Sabana Grande vendiendo medias, ropa íntima y pantalones, y hasta ofrecen cortes de pelo. 

Elber González, vestido con el uniforme de una tienda, explicó la nueva manera de trabajar. Una vez que el cliente pregunta por las ofertas fuera de la tienda, entra a probarse los zapatos o cualquier prenda que está buscando, cancela y sale rápidamente con su bolsa.

Foto: Alonso Calatrava Rumbos

“Por general cuando entran ya tenemos la venta segura, pero no siempre, porque hay gente curiosa o que simplemente va a ver si le gusta algo”, aseguró, mientras un cliente le preguntaba por un par de zapatos deportivos.

El joven afirmó que las ventas han bajado, pero todos los días logran algo porque “la gente todavía está comprando”. Aunque aseguró que logran vender más mercancía en la tienda que por las redes sociales. 

Foto: Rafael Briceño