La presidenta de Salud Chacao, Magia Santi, informó que, del total de heridos, 30 eran por perdigones, 16 por traumatismo y 3 por dificultades respiratorias 

Son cerca de las tres de la tarde y en la emergencia de Salud Chacao había recibido para esa hora 50 heridos en los enfrentamientos de este martes que iniciaron a las siete de la mañana en el Distribuidor Altamira.

Los paramédicos gritaban y pedían espacio en la recepción de ambulancias: “Señores, por favor, un espacio para los heridos”, pedía un paramédico con sus guantes en las manos. 

Los heridos menos graves esperaban afuera del centro medico. Todavía conscientes, contaban a la prensa y a los presentes como los habían herido.

Uno de los casos fue el de Kenny Mora, un joven que trabaja en el municipio Baruta, quien recibió un disparo de perdigón a quema ropa. Con la nariz rota y ensangrentada, junto a su brazo inflamado, aseguró que se dirigía a su trabajo, pero al ver los hechos que ocurrían en Altamira decidió quedarse en el sitio.

Acompañado por su novia y su hermano fue llamado para ser atendido por los equipos de salud. 

No había pasado cinco minutos cuando un hombre fue trasladado en ambulancia y, al ver a las cámaras de los equipos de prensa, se tapó el rostro con un sombrero de paja. Solo limitó a decir: “Tengo una fractura en la pierna porque me dieron con una bomba lacrimógena en Altamira”. 

Luego de eso, el vehículo de salud se fue sin mayor apuro. De pronto gritaron que estaba llegando una herida de bala. Los reporteros corrieron, los paramédicos se movían como flechas. Un hombre con los pantalones llenos de sangre cargaba entre sus brazos a Milagros Gutiérrez de 32 años.

Gutiérrez es una profesora del Liceo Caracas. Ella ni tenía nada que ver en la manifestación, pero cerca las 1:30 de la tarde pasaba por el Ministerio de Transporte, en la avenida Francisco de Miranda. Testigos aseguraron a Contrapunto que los disparos venían de la sede ministerial. 

Diez minutos después de que Gutiérrez ingresará, fue llevada a la clínica El Ávila para ser intervenida por dos impactos de balas en el abdomen. 

Otra ambulancia llegaba, otro paramédico la recibía. Con la mano vendada, una camisa azul con pantalón negro y colgando en su cuello un carnet de color rojo, un señor ingresaba por una herida de perdigón en la mano izquierda. 

Sin pedir permiso y en silencio, llegó un menor de edad montando en una bicicleta. Narró que iba por la autopista “tranquilo y sin prisa”, con rumbo a su hogar en Plaza Venezuela. De pronto recibió una ráfaga de perdigones en el costado derecho de su cuerpo. 

“Solo dispararon cuando me vieron”, aseguró mientras cubría su rostro. 

Cerca de las 2:20 de la tarde, la presidenta de Salud Chacao, Magia Santi, informó que habían sido atendidos 50 pacientes. De esos heridos, 30 eran por perdigones, uno por bala de fuego, 16 por traumatismo y 3 por dificultades respiratorias.