En el universo opositor existe un arcoíris de personalidades capaces de generar opinión. Buena parte de ellas se creen con el peso suficiente para aspirar a sentarse en la silla de Miraflores y dirigir el país

Las declaraciones del secretario de Estado de Estados Unidos (EEUU), Mike Pompeo, que se “filtraron” a la opinión pública a través del medio estadounidense The Washington Post y en las que habla de los múltiples aspirantes a la presidencia de Venezuela si sale Nicolás Maduro, abren una discusión en la oposición. Mientras tanto, el oficialismo trata de sacar ventaja de esta situación.

Voceros opositores que le salieron al paso a Pompeo aseguran que están unidos en la ruta marcada por la Asamblea Nacional y que se resume en la ecuación de Juan Guaidó: Cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres.

El oficialismo reaccionó y le dijo a Pompeo “incompetente”. Argumentan los dirigentes del PSUV que, con la declaración del alto funcionario se confirmó la subordinación de la oposición venezolana a las decisiones del Gobierno de los Estados Unidos.

La queja de Pompeo

Para nadie es un secreto que la oposición venezolana es variopinta y su mayor problema ha sido cohesionarse alrededor de un liderazgo. También es cierto que cuando lo ha logrado ha tenido resultados electorales exitosos, como sucedió en los comicios parlamentarios de 2015.

“Nuestro dilema, que ha sido mantener unida a la oposición, ha resultado ser tremendamente difícil. En el momento en que Maduro se vaya, todo el mundo va a levantar la mano y (decir): ‘Elígeme a mí, yo soy el próximo presidente de Venezuela’. Serían más de 40 personas las que se creen que son el legítimo heredero de Maduro”, consideró Pompeo.

Pero… ¿quiénes son esas “40 personas” que se pelearían el premio de Miraflores?

La Administración Trump ha dado su respaldo, sin cortapisas, a la idea de lograr un cambio de Gobierno en Venezuela y reconoció a Juan Guaidó como presidente interino. Sin embargo, en el universo de los adversarios del oficialismo existe un forcejeo interno.

En este arcoíris se inscriben los partidos tradicionales de oposición, los disidentes del chavismo, dirigentes opositores en el exilio y personalidades del sector privado, pero también los militares en el exterior que hacen un censo para “intervenir si es necesario”.

Las declaraciones de Pompeo, que hasta ahora no han sido desmentidas, dejan al descubierto la molestia del Gobierno de EEUU de tener que lidiar con muchos intereses y egos, lo que presumiblemente ha impedido consolidar a la oposición como una opción de poder.

La filtración no parece casual: Fue difundida por The Washington Post, medio estadounidense que ha tenido afinidad con el Partido Republicano. Por eso se dibuja como “un mensaje a García” para el sector opositor.

El trabajo internacional de los adversarios de Maduro ha sido exitoso y se mantiene una presión implacable por buena parte de las naciones más influyentes del planeta, pero la administración Trump se queja de la falta de cohesión interna.

¿Los jugadores?

No necesariamente tienen que ser 40 personas las que quieran sentarse en Miraflores en una eventual salida de Nicolás Maduro, pero sí hay liderazgos y aspirantes suficientes como para que el secretario de Estado sienta preocupación por la dispersión de los esfuerzos.

En la órbita opositora hay un archipiélago de personalidades capaces de generar opinión, muchas de las cuales se creen con el peso suficiente para aspirar.

La mayoría de las organizaciones que pujan por un cambio de Gobierno tienen un nombre que ofrecer para suplir a Maduro. Y en algunos casos pueden aportar más de un aspirante.

Cada partido político, cada grupo puede poner sobre la mesa al menos una ficha que no sea de consenso, y ese parece ser el conflicto que se le genera a la Administración Trump.

Entre las organizaciones políticas opositoras destacan Voluntad Popular, Primero Justicia, Vente Venezuela, Alianza Bravo Pueblo, Un Nuevo Tiempo, Acción Democrática, Copei, Frente 16 de julio, Soluciones para Venezuela, Avanzada Progresista, Redes, Plataforma por la Defensa de la Constitución, Movimiento Al Socialismo (MAS), Cambiemos y la Organización de Venezolanos Perseguidos Políticos en el Exilio (Veppex), entre otros.

Esta es la lista de líderes que tendrían aspiraciones presidenciales con una organización que los respalde:

Leopoldo López (Voluntad Popular), hoy alojado en la residencia del embajador de España en Caracas después de ser liberado el 30 de abril, en el contexto del alzamiento militar contra Maduro.

Juan Guaidó (Voluntad Popular), presidente de la Asamblea Nacional reconocido como presidente interino de Venezuela por más de 50 países.

Henrique Capriles, exgobernador del estado Miranda, inhabilitado por la Contraloría General de la República.

Julio Borges (Primero Justicia), expresidente del Parlamento, hoy radicado en Colombia luego de denunciar persecución política por parte del Ejecutivo de Maduro. Representante de Guaidó ante el Grupo de Lima.

María Corina Machado, fundadora de la organización Vente Venezuela.

Antonio Ledezma (Alianza Bravo Pueblo), exalcalde metropolitano, hoy radicado en el exterior luego de fugarse del arresto domiciliario.

Manuel Rosales (Un Nuevo Tiempo), exgobernador del estado Zulia, fundador de UNT y candidato presidencial en 2006. Hoy se encuentra en Venezuela después de varios años en el exilio.

Henry Ramos Allup (Acción Democrática), secretario general de AD, diputado y expresidente del Poder Legislativo. La asamblea constituyente lo despojó de su inmunidad parlamentaria.

Eduardo Fernández, excandidato presidencial, dirigente político reconocido por la Democracia Cristiana internacional, presidente del Centro Internacional de Formación Arístides Calvani Ifedec.

Claudio Fermín (Soluciones para Venezuela), exalcalde de Caracas, excandidato presidencial.

Henri Falcón (Avanzada Progresista), exgobernador de Lara, exalcalde de Barquisimeto, excandidato presidencial, exdirigente del chavismo, fundador de AP.

A estos nombres se les suman propuestas como la del empresario Lorenzo Mendoza, quien ha sido sugerido por algunas organizaciones políticas como una posibilidad unitaria fuera de la esfera de los dirigentes políticos. El rechazo de la población –según las encuestas- a Nicolás Maduro, así como el respaldo estadounidense a la oposición parecieran llevar a un resultado predecible: la salida del mandatario. Sin embargo, los hechos han demostrado lo contrario.