Esa una decisión tomada y el Ejecutivo sólo espera el momento, afirma Enrique Ochoa Antich. Este paso podría dar pie a sanciones más fuertes, considera Juan Manuel Raffalli. Por lo pronto están golpeando su entorno, evalúa Jesús Seguías

En esta foto hay una baja importante: a mano derecha debería estar sentado el primer vicepresidente de la Asamblea Nacional (AN), diputado Edgar Zambrano. Pero Zambrano hoy está encarcelado en algún lugar del país (formalmente se desconoce su paradero, aunque la semana pasada se informó que sería recluido en Fuerte Tiuna). Y surge la pregunta obvia: ¿Por qué no ha sido encarcelado el presidente de la Asamblea Nacional, diputado Juan Guaidó, reconocido como presidente interino por más de 50 países?

Puede haber tantas respuestas como intereses y puntos de vista. “Creo que Freddy Bernal (dirigente del chavismo) ya lo dijo claramente en un programa de televisión recientemente cuando se le preguntó lo mismo. Y la respuesta de él fue que no se ha detenido a Guaidó, no tanto por miedo, sino por evitar violencia en el país”, explica a Contrapunto Jesús Seguías, presidente de la encuestadora Datincorp.

Escuche a Jesús Seguías:

Es “una decisión más bien política” no darle a Guaidó el mismo tratamiento que a Zambrano, considera el abogado constitucionalista Juan Manuel Raffalli. Según su análisis, el Ejecutivo sabe que la reacción internacional a la detención del presidente de la AN “va a ser mucho peor, mucho más frontal” e, incluso, podría acarrear sanciones aún más fuertes o materializar la amenaza de intervención.

Para Enrique Ochoa Antich la detención de Guaidó es sólo cuestión de tiempo. “Creo que el Gobierno tiene tomada la decisión de detener al presidente de la AN. Sólo busca el momento oportuno a sus intereses”, señaló a Contrapunto.

El Ejecutivo “está ‘midiendo’ a Guaidó: es decir, calibrando cuál puede ser la reacción de los países que lo reconocen, en particular Estados Unidos. En esto, las inteligencias rusa y cubana deben estar prestando su apoyo, para informarse acerca de cuál sería la reacción del gobierno de Trump”.

Ochoa Antich evalúa que Maduro ha dado pasos en esa dirección: “Le ‘disparan a los pies’. Con lo de su secretario Marrero y ahora lo de Édgar Zambrano, puede decirse que están tocando a su puerta”.

Mal visto por la Fuerza Armada

Contra Guaidó, juramentado como presidente interino el pasado 23 de enero al cierre de una concentración en Caracas, ya hay un proceso en marcha respaldado por la asamblea constituyente (no reconocida por la oposición y tampoco avalada internacionalmente), el Tribunal Supremo de Justicia (también bajo la lupa por la forma como fueron nombrados los magistrados) y el fiscal general designado por la constituyente.

El presidente de la constituyente, Diosdado Cabello, ha sido claro respecto esta investigación: aunque no se hable de ella, sigue su curso.

Pero ahora, más que actuar contra el diputado, lo están “golpeando por las bandas”, con la detención de Roberto Marrero y la presión contra gente de su entorno, expone Seguías.

Al factor internacional, Raffalli suma dos aspectos nacionales: El temor a que las movilizaciones populares por Guaidó “sean muy virulentas, de otro carácter y que eso sea mal visto, incluso, por la Fuerza Armada”; y que la aprehensión del parlamentario cause una ruptura mayor en la Fuerza Armada, que lleve a otras acciones. “Sería un factor absolutamente disruptivo, que cause molestias tanto en los civiles como en los militares que apoyan a Maduro”, anticipa.

Escuche a Juan Manuel Raffalli:

Sin embargo, Raffalli pide no olvidar que el Gobierno “está transitando por el camino de la irracionalidad de una manera rimbombante”; que prueba de ello es el mecanismo usado para detener a Edgar Zambrano (arrastrar su vehículo con una grúa) y el haberlo pasado a la justicia militar.

Esperar el momento

“El gobierno venezolano, tanto el de Chávez como el de Maduro, siempre han actuado con cautela, han actuado con mucho pie de plomo. Nunca se van de bruces, piensan bien las acciones que van a tomar”, saben “dónde golpear y cuándo golpear”, recuerda Seguías.

Enrique Ochoa Antich no descarta que la decisión del Ejecutivo sea esperar que baje el apoyo a Guaidó para actuar en su contra. “Igual que con María Corina Machado, no sé si se cuidan de victimizarlo. Y esperan que su popularidad merme, como parece que está ocurriendo, para proceder”, anticipó.