El gobierno de Estados Unidos defendió este martes la operación militar que culminó con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, asegurando que “no fue una invasión”, sino una acción legal para “arrestar a una persona acusada para que enfrente la justicia”, según declaraciones del secretario de Estado Marco Rubio.
En entrevista con Meet the Press de NBC, Rubio explicó que la intervención fue coordinada por el Departamento de Justicia, el Pentágono y la Guardia Costera, y que se ejecutó en cumplimiento de una orden judicial vinculada a cargos de narcotráfico, crimen organizado y violaciones a las leyes estadounidenses.
“Estas acciones no fueron tomadas a la ligera. Se le ofreció diferentes vías de escape”, afirmó Rubio, en referencia a intentos previos de negociación con Maduro antes de la operación del 3 de enero.
La misión, denominada Resolución Absoluta, se desarrolló entre las 2:01 y 4:29 a.m. en Caracas, con apoyo aéreo, comandos especiales y extracción directa del mandatario y su esposa, Cilia Flores, quienes fueron trasladados a Nueva York para enfrentar cargos federales.
Reacciones internacionales
La operación ha generado un fuerte debate diplomático. En una sesión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU, varios países —incluidos China, Rusia, Sudáfrica y Francia— cuestionaron la legalidad del ataque. El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, calificó la acción como “ilegal” y advirtió que “todo en este asunto contraviene la Carta de Naciones Unidas”.
El Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU, Volker Türk, también condenó la operación, señalando que “debilita la arquitectura de seguridad internacional” y envía el mensaje de que “los poderosos pueden hacer lo que quieran”.
Tras la captura de Maduro, Delcy Rodríguez asumió como presidenta encargada. Mientras tanto, Estados Unidos ha reiterado que no busca una ocupación militar, sino una transición democrática. Sin embargo, expertos como Andrés Oppenheimer advierten que el plan político posterior es “incomprensible” y que podría dejar a Venezuela en una situación de vacío institucional.






