La realización de nuevas elecciones requieren la designación de rectores del Poder Electoral para que pueda pensarse en unos comicios potables para la opinión pública internacional

¿Dónde está Guaidó? ¿Cuándo llega? ¿Por dónde va entrar? Son preguntas que flotaban en el ambiente y ya fueron respondidas.

Y ahora… ¿Qué?

¿Cuál es la estrategia? ¿Qué hará? ¿Logrará la unificación de la oposición? ¿Van a las elecciones parlamentarias? ¿Vienen los marines?

Un caudaloso río de preguntas genera un mar de discusiones y las especulaciones están a la orden del día. Los escenarios son erráticos por demás. Lo que es válido a las 9 de mañana, se vuelve inviable al mediodía y al atardecer toma vigencia nuevamente.

Mientras esto sucede el tema CNE está pasando por debajo de la mesa.

Más allá de la discusión sobre su legitimidad, ninguna de las dos asambleas nacionales que sesionan y que se abrogan la representación del Poder Legislativo tienen los votos suficientes para tomar decisiones respecto al Consejo Nacional Electoral.

Vista la coyuntura pareciera que inevitablemente el nuevo CNE será designado por el Tribunal Supremo de Justicia.

Hay tres escenarios: dos extremos y el intermedio.

Los extremos son:

1.-  No cambia nada, queda el mismo CNE y la abstención es altísima. Esta puesta en escena le quita cualquier posibilidad de legitimidad a las elecciones parlamentarias o las que puedan realizarse dentro de una negociación entre el Gobierno de Maduro y algunos sectores de la oposición.

2.- Cambian todo el CNE y la participación es abrumadora de la oposición. Según el análisis de las encuestadoras de más prestigio en el país en este escenario las posibilidades de triunfo del oficialismo se reducen considerablemente.

Esos son dos escenarios poco probables.

El Gobierno de Maduro sabe que necesita un CNE digerible internacionalmente. Necesita una carta con la cual presentarse ante sus aliados y entregar argumentos para estar menos solo en el concierto de las naciones.

Existe la propuesta de hacer un Poder Electoral más potable. En medio de la negociación la idea planteada es ir hacia al escenario que ha sido definido como el dos, dos, uno.

En esta dinámica serían dos rectores propuestos por el oficialismo, dos rectores propuestos por la oposición y uno de consenso.

Las conversaciones se están dando y el Gobierno no se detiene en este proceso. La Mesa de Diálogo Nacional ha dado señales de asumir que la resolución del conflicto de la designación del Poder Electoral sea por la vía de la omisión legislativa.

Factores como el MAS, Claudio Fermín y su partido Soluciones se suman a esa idea. Por su parte Avanzada Progresista es más prudente en sus declaraciones respecto a que la vía sea el TSJ.

Uno de los escenarios que se maneja plantea que se mantengan dos rectores: Sandra Oblitas y Luis Emilio Rondón. Ellos garantizarían la continuidad del funcionamiento del ente comicial y estarían equilibrados, ya que cada uno ha sido identificado con los factores en pugna dentro del escenario político.

Así faltaría un nombre del lado opositor y otro del lado del Gobierno. Cada uno de los factores en pugna pondría dos nuevos rectores y faltaría el quinto del equilibrio.

No está muy claro quienes serían los postulados por el chavismo y la oposición para completar el “dos, dos” de la fórmula, pero ya se dibuja una propuesta del quinto rector que saldría de la propuesta del Tribunal Supremo de Justicia.

Este nombre tiene que ser lo suficientemente aceptable para las partes. Probablemente sea alguien que venga de las filas opositoras pero que haya sabido convivir con el chavismo.

Deberá ser potable para los factores económicos del país. de esta forma sería contrarrestada la resistencia de los sectores opositores que dirán que se trata de “colaboracionistas” que le hacen el juego al Gobierno.

El chavismo pisa el acelerador y avanza en este sentido. Trata de crear las condiciones para el escenario electoral a como dé lugar.

Trata de ganar tiempo y espacio a la oposición que todavía deshoja la margarita y no decide de forma firme ir a la contienda.

EFE/ Rayner Peña

Los dirigentes de base exigen la participación. Líderes fundamentales de AD y de Un Nuevo Tiempo se mueven en las regiones y miden la temperatura de la fiebre por participar, que parece elevarse cada día.

Los líderes regionales reclaman sus espacios. Argumentan que se los han ganado a pulso estando al lado de gente y no tienen instancias de poder con las cuáles responder a sus expectativas.Necesitan una mejor tribuna para dar respuesta.

Mientras la oposición discute sus diferencias, el chavismo monta su línea vertical y con el discurso del enemigo externo se amalgama. Trata de defender una gestión que se queda corta ante los problemas que tiene el país a nivel de abastecimiento, inflación, seguridad y calidad de vida.

Las elecciones son indispensables para que la clase política se relegitime ante la población.

La llave se llama CNE. Quienes están pensando que esa discusión no se está dando se equivocan y por el contrario se avanza en poner la propuesta sobre mesa más temprano que tarde.

¿Cuán potable será? Eso está por verse. Todo el mundo está jugando, incluso quienes lo niegan.

Así es la política.