Dirigentes políticos sostienen que los migrantes venezolanos desean desde su país de adopción participar activamente en la reconstrucción de Venezuela, proceso para el que pueden ser de gran utilidad

En comunicación dirigida a Enrique Márquez, Vicepresidente del CNE y Presidente de la Comisión de Participación Política y Financiamiento, el activista de derechos humanos, Enrique Ochoa Antich, y Rafael Pulido, migrante venezolano en Francia, proponen facilitar mediante procedimientos en línea el registro electoral de los venezolanos migrantes y el voto digital vía Internet.

En este momento, están inscritos –habiendo podido hacer el cambio de residencia– solamente 101.600 venezolanos con derecho a sufragar de los casi 5 millones que podrían hacerlo, denuncian en su comunicación al CNE.

Exigen para ello el registro de cambio de residencia en línea, y ponen el ejemplo de Francia, donde el futuro elector que vive en el exterior (2.500.000 franceses) debe sólo proporcionar la versión escaneada de sus documentos.

-Con ese simple procedimiento puede entonces votar en su respectivo consulado, en el país donde reside el expatriado, señalan Pulido y Ochoa.

Así mismo, proponen que se pueda votar en el exterior vía Internet, para lo que ya hoy existen suficientes herramientas que aseguran el secreto y la invulnerabilidad del voto.

Sufragar a distancia, con la organización de un dispositivo legítimo y creíble que garantice la emisión segura del voto, es un derecho contemplado en la Constitución, aseguran.

Por último, sostienen que los migrantes venezolanos desean desde su país de adopción participar activamente en la reconstrucción de Venezuela, proceso para el que pueden ser de gran utilidad.

A continuación, el texto completo de la propuesta entregada al CNE:

Para: Enrique Márquez, Vicepresidente CNE

• Un derecho humano básico es el derecho al voto. Un derecho que no debería vulnerárseles a los millones de compatriotas (6, se dice) que viven en el exterior debido a la crisis.

• Un viejo y muy querido amigo, Rafael Pulido, hoy residente en Francia, me escribe un mensaje algunos de cuyos extractos sirven de base a esta propuesta:

• ¿Qué sucede con el derecho de los expatriados a votar y ser votado? ¿Qué ocurre con el sufragio de quienes vivimos en otros países?

• Más de 6 millones de venezolanos viven en el exterior, y de ellos, alrededor de 5 millones serían potenciales electores, solo haría falta que se les facilitara, como lo establece la ley, el cambio de domicilio electoral.

• Son muchos los países latinoamericanos y del mundo que facilitan a sus expatriados ejercer ese derecho. Sufragar a distancia, con la organización de un dispositivo legítimo y creíble que garantice la emisión segura del voto, es un derecho contemplado en la Constitución.

• En este momento, están inscritos –habiendo podido hacer el cambio de residencia– solamente 101.600 venezolanos con derecho a sufragar de los casi 5 millones que podrían hacerlo si el CNE habilitara el procedimiento de reconocer la nueva ubicación residencial.

• Desde finales del siglo pasado, el voto extraterritorial ha sido reconocido por numerosas naciones que han hecho posible que sus expatriados ejerzan el derecho a votar y ser votado.

• Hay países, como Francia e Italia, que han consagrado una representación de sus connacionales en el exterior en sus respectivas Asambleas Nacionales.

• Francia tiene la mitad de sus 2.500.000 ciudadanos en el exterior inscrita en sus consulados como electores. En las recientes elecciones, los franceses eligieron once diputados para un total de once circunscripciones repartidas en el planeta.

• El sufragio de los franceses en el exterior es un combinado de voto presencial en los consulados y de voto electrónico. En Italia, por su parte, el voto se ejerce por correspondencia postal.

• ¿Cómo registrarse en línea? El gobierno francés facilita desde el exterior la inscripción en el registro electoral. Para ello el futuro elector debe proporcionar la versión escaneada de sus documentos. Con ese simple procedimiento puede entonces el elector francés votar en su respectivo consulado en el país donde reside el expatriado.

• Se puede votar: 1) acudiendo al colegio electoral abierto en cada consulado (o embajada) del mundo con la prueba de identidad necesaria, 2) por poder, 3) por correspondencia, o 4) por Internet.

• Al igual que los franceses, los ciudadanos italianos tienen derecho a una representación extraterritorial en su parlamento, la cual es de doce escaños. Los portugueses tienen algo similar.

• Los diputados electos con los votos de sus connacionales emigrados tienen como rol principal ocuparse de sus necesidades particulares, las cuales son muy diversas; entre ellas, mejorar y modernizar sus servicios consulares, así como la atención personal. Pero también se trata de incorporarlos en la vida política, económica y cultural de sus países de origen.

• Venezuela no podrá evitar en algún momento una reforma de la representación parlamentaria de sus ciudadanos en el exterior. Llegado ese momento, los partidos y los cuerpos intermediarios de la sociedad civil activos en el exterior deberán incluir en sus boletas electorales a expatriados con capacidad y experiencia que se hagan cargo de los problemas, ambiciones y proyectos de la diáspora en su conexión con Venezuela.

• La representación política de ese grupo de diputados debe tomar en cuenta a la diáspora como un factor importantísimo para los desafíos de reconstrucción de la maltratada nación venezolana.

• La lucha por la reapertura permanente del registro electoral en todos los consulados venezolanos del planeta debe ser uno de los combates de la activa diáspora venezolana.

• Dos únicas condiciones son necesarias con un procedimiento extremadamente sencillo: Mostrar una cédula de identidad laminada, vigente o vencida y presentar un documento que indique el domicilio en el nuevo país de residencia.

• El CNE está en el deber de garantizar el sufragio a cualquier migrante venezolano, no importa en qué nación resida. Muchos compatriotas en el exterior –no todos– sueñan con regresar a su país, lo cual se podrá lograr al recuperar la democracia y restablecerse las condiciones económicas y sociales que permitan vivir y progresar en paz. Otros no volverán, pero desean desde su país de adopción participar activamente en la reconstrucción de Venezuela. Unos y otros somos necesarios para la reconquista de la democracia y de la convivencia cívica. La aceptación de la condición ciudadana en esta nueva «geografía territorial» pasa por el reconocimiento de nuestros derechos civiles y políticos.