” La etapa de la improvisación en Venezuela tiene que acabarse “, explica el analista y director de LOG Consultancy. ” Si existen adversarios dentro de la oposición lamentablemente el juego está perdido para 2024 “

Se dice que en Venezuela los políticos van por un lado y la gente va por otro. Se asegura que hay desencanto de los venezolanos con la política. ” Hay desilusión, cansancio emocional, cansancio físico de todos los sectores “, sostiene el politólogo Pablo Quintero, director de LOG Consultancy.

” En Venezuela existe una crisis sistemática, que golpea al venezolano con los servicios públicos, el agua, el gas. Hay una crisis económica que no ha desaparecido. El venezolano no está pendiente, en este momento, de lo electoral; sigue pendiente, está muy atento a su dinámica de supervivencia, a su dinámica de productos de la canasta básica, la educación de los muchachos, la atención de la salud “, describe Quintero. En otras palabras, de lo que el analista define como ” el metro cuadrado “.

La desilusión la alimenta, también, ” la cantidad de desaciertos políticos a lo largo de este tiempo “. No cree que se debe hablar ” de un proceso de desafección generalizada ” pero ” sí hay cansancio y hay desilusión “.

La política venezolana tiene el reto, entonces, de ” reimpulsar la ilusión, pero con un proyecto país creíble y un proyecto país que permita a los venezolanos volver a creer en la política “. Se necesita ” una campaña inclusiva, con todos los sectores “.

-¿Son personas o proyectos?

-Venezuela requiere de un gran proyecto. Obviamente una persona conduce, pero detrás tiene que haber un gran proyecto, y ese proyecto tiene que ser inclusivo, tiene que ser cómo visualizamos una Venezuela en manos de la oposición, tiene que existir un programa mínimo de gobierno, tiene que existir una propaganda que les llegue a todos los sectores de todos los sectores políticos. Una campaña abiertamente inclusiva, una campaña que tenga los pies sobre la tierra.

-¿A qué se refiere?

-A definir los roles del poder. La oposición tiene que trabajar siendo oposición, no en un escenario en el que juega a ser gobierno. La oposición necesita tener pensamiento estratégico, necesita ponerse de acuerdo en muchísimos temas de carácter nacional e internacional. Necesita entender que este juego requiere de moderación. La época de la visceralidad política tiene que dejarse a un lado. Tenemos que pasar la página. Eso nos ha traído muchas consecuencias y una gran encrucijada. La oposición tiene que someterse a una gran psicoterapia colectiva donde todos los líderes se vean a las caras.

-¿Quién lidera esa psicoterapia colectiva?

-No hay en este momento un gran liderazgo. No hay un terapeuta. Pero más allá de un terapeuta hace falta que el venezolano empiece a percibir la política como un camino para resolver los problemas. Ya basta de discursos grandilocuentes. Es necesario apostar por un buen discurso, una buena propaganda, pero el venezolano hoy día lo que quiere es ver una oposición organizada, una oposición sin contradicciones o, por lo menos, pequeñas contradicciones y no contradicciones tan mediáticas. Mucho menos trifulca en las redes sociales. Hay liderazgo en Venezuela. No podemos decir que no lo hay, porque sí lo hay. Por lo tanto tienen que ponerse en sintonía con la gente, en el contexto de la Venezuela de 2022 que no es la Venezuela de 2019.

-Pero ocurre lo contrario de lo que usted dice.

-Desafortunadamente a la oposición le ha costado entender que en la política sin estrategia no vas para ningún lado. La etapa de la improvisación en Venezuela tiene que acabarse, por un lado. Por el otro lado, las oposiciones deben reconocerse, tienen que jugar a sumar y no a dividir. Tienen que empezar a verse como aliados y no como adversarios. Creo que el G4, la “mesita”… Si existe un pensamiento estratégico vamos a empezar a vernos como aliados. Venezuela requiere en estos momentos de más aliados que adversarios. Si existen adversarios dentro de la oposición lamentablemente el juego está perdido para 2024.