Necesitamos “una ley orgánica de agricultura que organice el sector”, así como una nueva ley de semillas, subraya Saúl López, presidente de la sociedad

No hay historia agrícola venezolana sin maíz. Tal vez por eso la rueda de prensa de la Sociedad Venezolana de Ingenieros Agrónomos comenzó, este miércoles 22 de septiembre, con la actualización de los datos de siembra de maíz. Pero Saúl López, presidente de este organismo, puso la mirada en otros aspectos que completan el retrato del campo venezolano en este mes de septiembre. Uno de ellos: la reducción de la producción de hortalizas. Otro: la exportación de frijol chino. Y, también, el paquete de leyes que el sector necesita.

“Tenemos un incremento, en la superficie sembrada, de 140 mil a 180 mil hectáreas, con un rendimiento promedio superior al del año pasado. En el caso del arroz pasamos de 55 mil hectáreas sembradas a 60 mil hectáreas, y el rendimiento sí va a ser un poco menor al del año pasado por diversos temas de manejo que hay que hacer los esfuerzos para mejorar”.

-¿Cuánto es eso del consumo nacional?

-Representa, en el caso del maíz, tres meses de consumo nacional. Y en el caso del arroz, cuatro meses. Por lo tanto, le hacemos un llamado al Ejecutivo para que revise la política, desde el punto de vista de colocar un arancel para la agroindustria, porque va a ser pernicioso. Va a perjudicar al consumidor. Nosotros creemos que se deben planificar las importaciones y que no compitan en tiempo con la producción nacional, pero la producción nacional no va a poder satisfacer toda la demanda durante los 12 meses que debemos consumir los venezolanos.

-¿Se puede incrementar el precio de la harina de maíz?

-Por supuesto. Ni siquiera va a ser lineal, puede ser hasta exponencial el incremento que suframos los consumidores.

-¿De cuánto puede ser?

-Puede ser hasta de 40% el incremento del precio en la harina de maíz precocida por esos aranceles que van a colocar para la agroindustria. Además, es una agroindustria que ha permitido que haya seguridad alimentaria en Venezuela.

-¿El aumento de la producción ha sido con financiamiento del Estado? ¿A pulmón propio de los productores?

-Exclusivamente financiamiento propio de las mismas asociaciones de productores, muchas agroindustrias también están financiando y haciendo integración transversal con la producción primaria para garantizar su materia prima durante esos meses que permitiría ese financiamiento.  

-¿Cuánto fue la inversión?

-Ellos mismos pudieron producir 180 mil hectáreas a un promedio de mil dólares por hectárea.

-¿Cuántas de esas hectáreas, en el caso del maíz, son transgénicas?

-30 mil hectáreas es lo que nosotros estimamos que se está produciendo de transgénicos. Es el número conservador que tenemos de cultivos transgénicos que, lamentablemente, no se están cumpliendo los protocolos de bioseguridad, los protocolos que implica tener un transgénico: el aislamiento de otros materiales para que no haya cruzamiento. ¿Por qué? Porque en Venezuela están prohibidos pero se está produciendo, lo importamos y creemos que hay que hacer una nueva ley de semillas, urgente, que permita el ingreso de producción de biotecnología.

-¿Qué pasa con la producción de hortalizas?

-La producción hortícola ha disminuido en cuanto a rendimiento, en cuanto a superficie.

-¿Cuánto?

-Pasamos de 40 mil hectáreas en los mejores años, a 20 mil el año pasado. Este año, 18 mil hectáreas. Hemos retrocedido por temas de manejo, y esto incluye la importación inoportuna. No estamos en contra de las importaciones, sino que sean oportunas y que no compitan con la producción nacional en tiempo de cosecha. Cuando haya stock suficiente de la oferta nacional no debería haber importaciones, sino cuando realmente se requieran. Para eso hay que planificar.

-¿Cuáles son los rubros afectados?

-Sobre todo, tomates, pimentón, papa y cebolla son los principales rubros que se han visto afectados por esta dinámica hortícola.

-¿Se ha resuelto la escasez de combustible?

-Hay un plan que se generó de un primer encuentro agroproductivo en el que participó el Estado, Pequivén, el viceministerio de agricultura con la colega Tibisay León, con asociaciones de productores que se ha venido cumpliendo. Lo importante es que para el momento que viene ahorita, que es la cosecha, se pueda cumplir el requerimiento de los millones de litros de diésel que se necesitan para, luego de este arduo trabajo, poder cosechar salir a feliz término.

-¿Cuánto se necesita?

-Algunas estimaciones hablan de 20 millones de litros de diésel para todo el ciclo de cereales.

-¿Qué pasa con el frijol chino?

-Es una oportunidad, una cadena agroalimentaria que está impulsándose para la exportación. El año pasado ya se exportó. Este año se proyecta que pudiésemos sembrar 100 mil hectáreas y exportarlas al mercado asiático, lo cual permite un ingreso en moneda dura a los productores y poder tener inversiones mayores en sus unidades de producción y aumentar la frontera agrícola.

-¿No se consume aquí?

-No. El patrón de consumo para Venezuela, no.  No nos gusta el frijol chino. Pero sí hay un mercado y creemos que, como está el frijol, pueden estar las especias; como está el cacao pueden estar también otros productos y subproductos. No solo quedarnos con el arroz, sino subproductos como lisina y otros que tienen un valor importante desde el punto de vista del mercado internacional y que pudieran ser un agronegocio muy importante hecho en Venezuela.

-Cerremos con las leyes agrícolas. ¿Qué debería discutir la Asamblea Nacional?

-Prioridad, ley de semillas, que permita ordenar todo el tema de las semillas en Venezuela. Y segundo, también nosotros creemos que una ley marco: una ley orgánica de agricultura que organice el sector, porque lamentablemente hay muchas leyes, como la de seguridad y soberanía agroalimentaria de 2008, la misma ley de salud agrícola integral de 2008, que todas están aisladas. Inclusive, desde el punto de vista legal, chocan unas con otras y hay que organizar el sector. Eso lo permitiría una ley marco.