Hay expectativa por otro forcejeo en Caracas entre el oficialismo y la oposición. Se espera por la carta que jugará Guaidó después de la gira. El Gobierno se mueve con su receta habitual

Las convocatoria de Juan Guaidó a movilizarse hacia la Asamblea Nacional, hecha desde la semana pasada, obtuvo la respuesta esperada del oficialismo, la contramarcha.

Esta es una constante en la realidad política, en donde el oficialismo interpone su poder de movilización ante los esfuerzos opositores de demostrar fuerza.

Juan Guaidó, hizo la tarea en el plano internacional y ha recibido el apoyo de los países más poderosos de occidente. El Grupo de los 7, con excepción de Italia, lo asumen como Presidente interino de Venezuela, junto a unos 50 países más.

En ese plano, el Gobierno de Maduro recibe una inmensa presión y su posición está comprometida. Se apalanca en el apoyo de los otros dos grandes del juego: Rusia y China.

En el escenario interno el Psuv y sus aliados decidieron ir un poco más allá en los espacios de poder y empujaron fuera del Palacio Federal Legislativo a Guaidó y los partidos que lo respaldan.

El resultado: El Poder Legislativo partido en dos partes desiguales.

Las oposición liderada por Guaidó, ha intentado retornar a la sede oficial del Parlamento, sin embargo, los organismos de seguridad y la estructura civil del Psuv apalancada en los denominados colectivos sirven como mecanismos de disuasión para las movilizaciones de la oposición.

Los críticos del Gobierno tratan de ejercer su derecho a la protesta y se empeñan en acercarse a las instancias de poder para mostrar su descontento.

La respuesta es la movilización del partido de Gobierno y toda su estructura bajo el argumento de resguardar la posibilidad de que se produzca un Golpe de Estado.

El discurso de la Casa Blanca, le ha dado a los dirigentes del oficialismo la excusa del enemigo externo y el chavismo de base responde amalgamado ante esta argumentación.

Cada quien arenga desde su tribuna.

“No hay más que esperar. Es momento de acción. Hemos construido mayoría. Esa mayoría hay que consolidarla para enfrentar a esa dictadura que hoy solo domina el terror”, dice Guaidó reunido con el frente sindical.

“Si quieren calle nos vamos pa’ la calle y más de una vez se han ido corriendo. Aquí estamos fusil al hombro y bayoneta calada”, responde Diosdado Cabello desde Falcón.

¿Qué se espera?

Es poco probable que la oposición pueda pasar hasta el Palacio Federal Legislativo. La fuerza de los organismo de seguridad del Estado están desplegados por toda la ciudad desde ayer.

La experiencia reciente indica que eso es así.

Guaidó aseguró que tiene una estrategia en el caso que no los dejen pasar. Le toca al dirigente opositor -que es reconocido por más de 50 países- jugar su carta en el escenario interno.

Guaidó, tiene a su favor un entorno económico y social de descontento generalizado, incluso hacia lo interno del chavismo, pero esto debe ser refrendado con una demostración de músculo político “en el terreno”.

La clase política le debe al país una salida democrática y pacífica que implica un acuerdo básico.

Hoy es indispensable recordar la afirmación de Pedro Nikken: “La negociación vendrá, lo importante es decidir si es antes o después de los muertos”.