«Hay mucha gente proba en la sociedad venezolana. Nosotros no estamos apuntando a la nomenclatura politiquera de la política fracasada en Venezuela»
Si hay una palabra que no puede faltar en el discurso de Manuel Isidro Molina, esa es reconstrucción. Y con un apellido: integral. Este martes 15 de agosto Molina presentó los lineamientos de su plan de gobierno, el que ha construido en sus recorridos y encuentros con la gente.
«La polarización dejó de existir en Venezuela», asevera. «Es mentira que el país sigue polarizado. Aquí hay una inmensa mayoría que rechaza al gobierno por irresponsable, por ladrones y abusadores; y rechaza a la oposición convertida en archipiélago, con graves franjas de corrupción y de espaldas a la independencia y la soberanía nacional».
Descarta un adelanto de elecciones para antes de mayo o junio de 2024. «Esas son fanfarronadas típicas de Diosdado Cabello, que se la pasa lanzando trapos rojos y la gente sin preparación o formación cae en la jugada». Reitera que el factor decisivo para su triunfo es la gente. «No aceptamos dinero del narcotráfico», enfatiza, ni de la corrupción ni de las bandas criminales.
-¿Qué tiene su candidatura distinto de lo que ofrecen otros candidatos que dicen ser outsiders?
-No me considero outsider.
-¿Qué se considera?
-Un candidato honesto, capaz, valiente y dispuesto a interpretar correctamente el clamor nacional por un cambio verdadero. No me gusta la terminología del marketing político ni del mercadeo de la política, que lo que hacen es rayar el discurso político. Nos encontramos ante el dilema de ser como ellos o ser diferentes. Creo que le reto es ser distintos.

-Dice que no aceptará dinero del narcotráfico. ¿Está en riesgo como el candidato de Ecuador, Fernando Villavicencio?
-No. Eso me lo preguntaron en estos días. Tengo tranquilidad de espíritu. Lo que va a pasar, pasará. No soy paranoico.
-Pero está golpeando gente…
-Hay que golpearlos. Hay que golpear a quienes han destruido a la patria, mafias de la corrupción, delincuentes de la corrupción, traidores ante el clamor popular. El narcotráfico es una lacra mundial, una lacra en Venezuela; ha destrozado a la juventud y la sigue destrozando. ¿Cómo es que un político honesto se va a aliar con los destructores y delincuentes de la sociedad? Para eso estamos proponiendo el saneamiento del sistema de seguridad y del sistema de justicia en Venezuela.
-Quiere gente proba. ¿Esa gente está en Marte?
-Hay mucha gente proba en la sociedad venezolana. Nosotros no estamos apuntando a la nomenclatura politiquera de la política fracasada en Venezuela. Pongamos las cosas en su lugar. Llegar a la conclusión de que en Venezuela todos somos corruptos, todos somos delincuentes, no es verdad; es una gran injusticia con la mayoría honesta, trabajadora, solidaria, fraterna, que somos los venezolanos. Es al público al cual estamos retando. Nos queremos encontrar con la gente buena.
-¿Quiere que se repita la historia de Argentina con las PASO?
-Claro. Si la gente lo decide, nosotros vamos a ser un batacazo. Nosotros aspiramos a ganar con un tsunami de votos, y los tsunami van por debajo, sin aspavientos, hasta que revientan.
-¿Se va a mantener hasta el final de la campaña?
-Tomamos la decisión de inscribir la candidatura en su momento, y competir por la Presidencia de la República.
-¿Con qué tarjeta?
-No te puedo decir ahorita, pero hay un plan para eso. Sin tarjeta no te puedes inscribir, y es lo que está intentando el gobierno, bloqueando todas las opciones. Por eso decía que inteligencia frente a la maña obstructiva del gobierno. Y es lo que estamos haciendo, con tranquilidad de espíritu. Paciencia estratégica.
-¿Quiénes deben votar por Manuel Isidro Molina?
-Una mayoría suficiente para ganar la Presidencia de la República.
-¿Chavistas, oposición?
-Todos. Estamos convocando sin sectarismos. El sectarismo le ha hecho demasiado daño a Venezuela. Creemos que hay gente buena en todos los sectores políticos, en todos los sectores sociales, en todas las esferas de la vida venezolana, y lo estamos convocando con amplitud. Mi gobierno va a ser un gobierno convocante, de amplitud, sin sectarismos.






