Solo 16% de la población considera que la crisis política es lo más importante, porque para 84% lo relevante es la crisis económica y de los servicios públicos, enfatiza Jesús Seguías, presidente de la encuestadora Datincorp. “La sociedad está concentrada en sobrevivir” mientras los políticos hablan para ellos y para sus partidos, señala la periodista y consultora política Laura Castellanos

No es la diferencia entre la mesa de diálogo nacional o “mesita” y el G-4, entre María Corina Machado y Juan Guaidó, entre Nicolás Maduro y los chavistas descontentos lo que acapara la atención de los venezolanos. El más reciente estudio de Datincorp, la encuestadora del analista Jesús Seguías, demostró que para cuatro de cada 10 personas la crisis económica es la más importante, y para dos de cada 10 lo más grave es la crisis de los servicios públicos.

“Solo para 16% de los venezolanos la crisis política es lo más relevante. Para 84% restante lo más importante son la crisis económica, la crisis de los servicios públicos, la crisis de la inseguridad, la crisis hospitalaria”, señala Jesús Seguías en entrevista por zoom con contrapunto.com.

Esto parece lógico en un país en el que, hasta el mes de julio, se registraron más de 48 mil fallas eléctricas, de acuerdo con el Comité de Afectados por los Apagones. Una nación en la que, solamente la canasta alimentaria, costaba 277 dólares y el salario mínimo es de poco más de un dólar.

“La agenda opositora está full de la agenda política. El país anda con una agenda completamente distinta de la de los políticos, y los políticos con una agenda completamente distinta de la del resto del país”, subraya Seguías. Como analista, considera que los venezolanos “se sienten a la intemperie, a merced de la nada, del caos, de la crisis, porque no encuentran ni por el lado del gobierno ni por el lado de la oposición una respuesta razonable a sus problemas”.

Ya es un lugar común decir que la desaprobación de la gestión de Nicolás Maduro supera 80%. No obstante, no deja de ser sorprendente que, según Datincorp, 62% desaprueba la gestión de Juan Guaidó.

“La sociedad está concentrada en sobrevivir”, recuerda Laura Castellanos, reconocida periodista y consultora política internacional. “Háblame de cosas que me ayuden a sobrevivir. No me hables de tus conspiraciones, no me hables de tus divisiones, no me hables de tus epopeyas fantásticas y nacionalistas. Háblame de lo que me interesa”.

No es que el venezolano no quiera que le hablen de política, o que los temas políticos no le importen, aclara en entrevista por Whatsapp (el pésimo internet no permitió hacerla por zoom). “Pero ahora tiene otra prioridad. Sí me interesa el problema político, pero tengo que resolver cómo conseguir gasolina, cómo no enfermarme de COVID-19”. La situación es desesperada.

Castellanos se hace varias preguntas en función del discurso de la oposición, que por supuesto que se refiere a la escasez y aborda temas sociales, pero…”¿Cuál es el timming? ¿Es constante? No es solamente incluirlo en tu discurso. Es vivirlo, es hacerlo palpable”.

Los funcionarios del gobierno, según su análisis, “están muy cómodos”, porque la pandemia ha logrado “que regímenes populistas como los de Nicolás Maduro se atornillen más en el poder. Estaban en una situación muy tensa y esta pandemia ayudó a que se relajaran. Se demostró que son los líderes de facto”. El tema para el oficialismo, ahora, es “ver cómo montan el sainete para las elecciones” y seguir en el poder. “Ellos le han dado la espalda de una manera grosera a lo que está pasando en el país” y prueba de ello es la muerte de decenas de trabajadores de la salud sin que se diga nada, mientras se rinden honores a funcionarios públicos.

Historias mal contadas

Se ha desgastado el formato del líder, y los líderes no se han dado cuenta, explica Castellanos. “Pero creo que esto es parte de un fenómeno mundial. Hay un hartazgo del statu quo, un hartazgo de los partidos políticos. Todo eso está a la orden del día, y más en países con sistemas tan inestables como Venezuela, tan polarizados”, asevera.

“El liderazgo se quedó en el storytelling: contar historias que ni siquiera están bien contadas. Están mal contadas y no se pasa del dicho al hecho, no se han centrado en el hacer: solo en el contar, en prometer. Eso no pasa solo en Venezuela” pero aquí se hace muy patente “cuando no cumples con lo que prometes y no pasas al storydoing”.

Los políticos “hablan para ellos, para sus partidos, pero no para la opinión pública en general, y están muy lejos de rectificar”, y eso se ve reflejado en las encuestas, afirma la reportera, con la visión de quien tiene el oído en la calle.

Al mismo tiempo, mientras los políticos pelean por las elecciones parlamentarias o por la intervención militar, crece la cantidad de ciudadanos que desean acuerdos pacíficos y negociados entre gobierno y oposición.

¿Un nuevo liderazgo?

En las actuales circunstancias “Nicolás Maduro no la tiene fácil. La crisis de la pandemia le va a generar un reto de proporciones gigantescas que no sé hasta qué punto él la pueda abarcar, acompañado de las sanciones económicas. Se ha generado una situación caótica en el país, no solamente por las políticas de Nicolás Maduro, sino por las políticas que se están creando”, expone Jesús Seguías.

En momentos como este, de pandemia y de temor colectivo, se necesitaría otro liderazgo, piensa Castellanos. “Es un liderazgo líquido, que no se puede definir” y que debe ser “profundamente empático, humano, cooperativo, transformador, con información valiosa y válida para sus ciudadanos”.

Urge una nueva forma de hacer política y de comunicar, que no parece haberse logrado en Venezuela, plantea. Los líderes pueden seguir haciendo política, pero deben atender las necesidades de la población y no las propias.