Alrededor de la discusión sobre la conformación del nuevo directorio del Consejo Nacional Electoral se ha desatado una lluvia de opiniones que forma un arcoíris muy variado

La decisión de algunas organizaciones de la sociedad civil de proponer nombres para conformar el equipo de rectores y sus suplentes, en el Poder Electoral que regirá los destinos de las elecciones en los próximos años, ha sacudido el escenario político.

Los nombres que han llegado proceden de distintas sectores de la sociedad entre las que se encuentran profesores universitarios, empresarios, dirigentes sociales, periodistas, personas vinculadas al mundo sindical y personalidades de reconocido peso intelectual.

Cuando se mira la reacción se observa “de todo como en botica”., como bien dice la conseja popular. Unos se muestran cautelosos y prefieren pasar agachados y no opinar en medio de esta coyuntura y guardan sus cartuchos para “momentos más adecuados”.

Por otra parte, hay quienes saludan la iniciativa y el paso al frente dado por estas personas y organizaciones. Otros evalúan el mapa político y observan las jugadas que empiezan a dibujarse en el tablero y están los que perciben que los postulados y las organizaciones “cometen el error” de legitimar un proceso “viciado de nulidad.

¿Por qué?

Entre las organizaciones que se sumaron a la iniciativa de proponer nombres para el CNE está el Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (Provea) y su director general Rafael Uzcátegui, señala que están convencidos de que se debe apuntar a “seguir peleando y promoviendo que se logren las garantías para la participación electoral”.

“Participamos en el esfuerzo de proponer candidatos de la sociedad civil para rectoría del CNE, para que ese órgano sea más equilibrado y por eso hemos acompañado al diálogo social en este esfuerzo”, sostiene Uzcátegui.

Agregó que las condiciones que no están presentes “hay que pelearlas y para eso hay que movilizarse, usar todas las herramientas que existen y todas oportunidades. Recordar que la condiciones no están presentes y es necesario aglutinar voluntades”.

Al ser consultado sobre este tema, el rector de la UCAB José Virtuoso, señaló “felicitar a ese conjunto de venezolanos que han sido propuestos por la sociedad civil para asumir este reto y este desafío”.

El también doctor en Historia de las Ideas Políticas de Venezuela no deja de lado el tema de la incertidumbre, que se respira en el plano político y señala que “es una situación que genera mucha desconfianza. La Asamblea Nacional, que desarrolla este proceso, tiene con un gran déficit de legitimidad. Es un proceso organizado desde prácticamente, una sola fuerza política ,que es la que acompaña al Gobierno”.

“Hay unos antecedentes. Hay mucha suspicacia y mucho temor. Un conjunto de venezolanos ha dicho salgo al frente y ha dicho estoy dispuesto a correr en medio de estas dificultades. Eso no merece menos que felicitarse y agradecerse por la sociedad venezolana y mis mayores deseos es porque eso vaya adelante”, dijo Virtuoso, el viernes pasado en medio de la entrega del premio Valores Democráticos que otorga la UCAB.

¿Qué son?

Con estas declaraciones como telón de fondo hicimos una pequeña consulta sobre la percepción de algunos analistas y personalidades conocedoras de las lides políticas en el país y les enviamos la siguiente pregunta: Los postulados por la sociedad civil al CNE son: ¿Valientes, locos o alcahuetes?

Uno de los que contestó a nuestra interrogante fue el politólogo Nícmer Evans.

“No hay postulaciones ingenuas. El nivel de locura no es espontáneo. Hay un nivel de locura inducido, un nivel de valentía o arrojo en ofrecer el nombre para la postulación, porque existe algo que los persuade de que vale la pena”, sostiene el Evans.

Agrega el dirigente de Movimiento por la Democracia y la Inclusión (MDI) que “si lo vemos como gente que estuviera amparando los intereses de los que detentan el poder, en eso definitivamente no se puede hablar de alcahuetes. Si detrás de estas postulaciones hay un proceso de negociación y hay la posibilidad de que se dé la constitución de un CNE con una relación tres/dos, es decir, que de los nombres propuestas haya dos que puedan tener verdadera posibilidad de ser designados miembros principales y otros la posibilidad de ser designados suplentes y puedan penetrar la estructura del CNE, evidentemente no hay ingenuidad, ni alcahuetería en este sentido”.

Finalmente, señala que al ver los nombres se observa que no es “sólo una voluntad de querer ser parte del CNE y ser postulado para lograr ese objetivo. Incluso, las organizaciones de la sociedad civil son parte de una estrategia de un sector político que está en negociaciones”.

Pero esta no es la única visión que existe.

Freddy Ríos Ríos, director de la Fundación Espacio Abierto sostiene que esa no es la decisión más acertada para la coyuntura política que vive el país y señala con vehemencia que “tenemos que ir al compás de la Unión Europea y del Grupo Internacional de Contacto, que pone unas condiciones de negociación antes de ir a las elecciones”.

“Una negociación tiene que estar basada fundamentalmente, en el respeto a los compromisos que se contraen en la mesa. Maduro ha sido muy hábil ,siempre ha mandado un bojote de negociadores que al final tienen que consultarle a él y al final eso se diluye. Hay que obligar a sentarse a Maduro y los militares con la oposición”, sostiene Ríos Ríos.

Advierte sobre lo que algunos actores sociales quieran ocupar el puesto de los partidos políticos.

“Por ahí un movimiento que dice que es el tiempo de la sociedad civil y que los partidos son un bojote de huesos sin músculo, lo que puede ser cierto, pero la organizaciones de la sociedad civil no pueden sustituir a los partidos”, sentencia.

Por otra parte, reconoce que muchos de los postulados “conocen muy bien el problema electoral que tiene Venezuela, pero no se hace nada con un CNE con los cinco integrantes de la oposición”.

Sostiene que, el poder en Venezuela lo controlan diversos grupos a los que califica de “mafias” que actúan cohesionados.

“Esto es reconocer al parlamento electo tramposamente con visos de inconstitucionalidad. Y los países que apoyan a la oposición democrática no reconocen a esa Asamblea. Parece una contradicción muy grande. Aquí hay una gente que tiene el síndrome electoralista voluntarista. Con esta gente no se va a ninguna parte”, sostiene el analista.

El esfuerzo

En sentido contrario se manifiesta el dirigente político José Luis Farías, quien percibe que “es un esfuerzo responsable por contribuir al retorno a la ruta electoral de parte de postulados y organismos postulantes que debería tener el apoyo total de los partidos políticos democráticos”.

Al revisar los nombres de quienes fueron propuestos indica que “son gente de méritos profesionales y personales suficientes para aspirar a dirigir el CNE. Las instituciones y ONG que los postulan también son suficientemente representativas de la Sociedad Civil, con credenciales, años de experiencia y respeto de la opinión pública”.

“En conjunto transitan un camino espinoso, complejo, su labor suma a la reconstrucción democrática de la República. Pero también es una muestra de coraje individual e institucional, una gallardía necesaria en estos tiempos de oscuridad. Asumen un reto muy valioso en horas de tanta incertidumbre” sostiene Farías.

Por su parte, Antonio Di Giampaolo, integrante de la Asamblea Constituyente de 1999 respondió a nuestra interrogante con la siguiente frase: “Yo diría que son osados. Debo presumir de su buena fe. Algunos son muy calificados con méritos y credenciales”.

Advierte que los postulados “se enfrentan al dilema del fuego cruzado de una parte del gobierno y de la oposición.  En el supuesto que alguno finalmente logre pasar por el tamiz del oficialismo tiene la obligación de reclamar las aberraciones políticas, jurídicas y técnicas que caracterizan el sistema electoral”

“Como he dicho en otras oportunidades la abstención no tiene eficacia política, en el terreno interno, porque no hay quorum reglamentario de participación, pero el problema es que el voto tampoco por las aberraciones y por el diseño de paralelismo institucional con protectores, interventores y parlamentos comunales”, sostiene Di Giampaolo.

Indica que, solo si se produce la conformación de un CNE en el marco de un acuerdo político, con garantes de parte y parte “tendrá sentido la iniciativa porque sería  la única garantía de independencia de criterio y actuación”.

Otra táctica, la misma estrategia

Hacia el final del día nos responde el politólogo Ricardo Sucre, quien dice que no son “ni valientes, ni locos ni alcahuetes. Lo que hay es una relativa percepción más realista del escenario político”.

“Muchas de esas personas que están en esa lista, orbitan alrededor del G4 y asumieron sus posiciones con mucha intensidad, diría que demasiada presión, incentivo y quiebre.

En su análisis destaca que, se presenta un cambio de táctica aunque se mantiene la misma estrategia.

“Muchos de esos nombres se dieron cuenta que la propuesta G4 no funcionó y cambian la táctica manteniendo la estrategia de la presión. La táctica pasa a ser el quiebre desde afuera a vamos a lograr el quiebre desde adentro. Se percataron de que si no participan la realidad los deja de lado. La realidad venezolana no se va a parar porque el G4 no haga política. Todos esos venezolanos honorables no hacen política y ese espacio lo ocuparán otros. A lo mejor, los de la Mesa de Diálogo no tienen la estatura o la fuerza, pero surgirán otros y llenarán el espacio”, sentencia Sucre.

Destaca un cambio en la dinámica interna de la oposición y destaca la relación con actores de la sociedad civil que se volvieron muy activos desde el año pasado y a propósito del documento de la Conferencia Episcopal le plantan cara a los partidos “y le aclaran que no son los muchachos de los mandados. Asimismo, le dicen ‘no te quito el puesto pero no nos pueden carajear’”.

“En esos hay visiones distintas del problema. Se replantean unas relaciones entre el G4 y los grupos de la sociedad civil y quizás este paso se dinamiza una relación. Hay cambio en el terreno político y se deciden a jugar en las reglas del adversario. Ese grupo político que decía somos puros no me ensucio las manos, somos los decentes, los otros son sospechosos, se replantea la táctica”, dice el politólogo.

Finalmente, señala que la situación que se presenta podría dar pie a una analogía con las frase de Carl von Clausewitz que es la continuación “de la guerra por otros medios”.