“Una serie de elementos unieron a líderes que estaban totalmente enfrentados: Un Rómulo Betancourt no hablaba con un Rafael Caldera, el Partido Comunista no formaba parte de las acciones con otros partidos conservadores, los perezjimenistas estaban excluidos, y en ese momento el liderazgo se dio cuenta de que lo importante era definir una estrategia para Venezuela”, destaca Milos Alcalay, internacionalista y presidente de Espacio Anna Frank

Que si Marcos Pérez Jiménez huyó -“dejó el pelero”, en términos coloquiales- con una maleta llena de billetes. Que si los militares lo hicieron marcharse a toda prisa y no le dio tiempo de llevarse más cosas. Que si la Iglesia católica lo acorraló políticamente al poner en evidencia su dictadura. Otro 23 de Enero -como el que se conmemora este domingo- es el momento perfecto para hablar sobre lo que hizo posible la caída de un régimen autoritario en Venezuela, hace 64 años.

“El 23 de Enero es una gran lección. Nosotros tenemos que unir una nueva estrategia del siglo XXI; más difícil, porque antes el liderazgo de los líderes era seguido por la base popular, y hoy día, gracias al desarrollo tecnológico, hay demasiados voceros que llevan un proyecto individual”, expone Milos Alcalay, internacionalista y presidente de Espacio Anna Frank.

Estas son cinco claves, examinadas 64 años después.

1)La unidad es fundamental. “Estamos frente al reto de encarar esos momentos estelares de la historia de Venezuela en los que es necesario unir las diferentes posiciones que hay”, sostiene Alcalay en conversación con contrapunto.com. “Esa fragmentación que estamos viviendo hoy en Venezuela, tanto en las fuerzas del gobierno como en las fuerzas de oposición, no es nueva; existieron en el pasado”. Pero las diferencias se superaron, reivindica. “Una serie de elementos unieron a líderes que estaban totalmente enfrentados: Un Rómulo Betancourt no hablaba con un Rafael Caldera, el Partido Comunista no formaba parte de las acciones con otros partidos conservadores, los perezjimenistas estaban excluidos, y en ese momento el liderazgo se dio cuenta de que lo importante era definir una estrategia para Venezuela. Ahí es donde AD y Copei, y lo que se llama la sociedad civil, tuvieron aportes estelares. No es que todo era perfecto”.

Se constituyó una Junta Patriótica, formada por dirigentes de cuatro partidos: Partido Comunista de Venezuela, Copei, Acción Democrática y URD. La presidió el periodista Fabricio Ojeda.

2)Sectores que convoquen: rol de la Iglesia. El 1 de mayo de 1957 la Carta Pastoral de monseñor Arias Blanco, leída en todos los templos del país a pesar de la censura, retrata a la Venezuela real más allá de las grandes obras del régimen y del mensaje que recientemente había dado Pérez Jiménez.

“Nuestro país se va enriqueciendo con impresionante rapidez. Según un estudio económico de las Naciones Unidas, la producción per capital en Venezuela ha subido  al índice de $540.00, lo cual la sitúa de primera entre sus hermanas latinoamericanas, y por encima de naciones como Alemania, Holanda, Australia e Italia. Ahora bien, nadie osará afirmar que esa riqueza se distribuye de manera que llegue a todos los venezolanos. Ya que una inmensa masa de nuestro pueblo está viviendo en condiciones que no se pueden calificar de humanas”, escribió Arias Blanco.

El padre José Virtuoso, rector de la UCAB, refiere -en el trabajo “La Carta Pastoral del 1 de mayo de 1957”, publicado en la Revista SIC- que Arias Blanco “fue citado telefónicamente al despacho del ministro del Interior, Pedro Estrada, para manifestarle su total desacuerdo con esa Pastoral, que se entendía como un documento con fines claramente políticos, en confabulación con los partidos opositores a la obra de gobierno y que buscaba refutar el discurso reciente del ciudadano Presidente”.

¿Quién define la unidad en el presente? “Muy difícil”, admite Alcalay, pero “independientemente de que seas creyente o no creyente la Conferencia Episcopal Venezolana ha tenido una sabiduría extraordinaria, que debería aglutinar como un gran Caracas, porque la Iglesia católica no tiene ninguna aspiración política, pero se ha querido politizar a la Iglesia”.

Recuerda que en Chile “la salida de Pinochet se dio bajo la sombrilla del mensaje de la Doctrina Social de la Iglesia. Allá fueron socialistas, comunistas, creyentes y no creyentes. Hay una serie de situaciones en las cuales el enfrentamiento, el no hablar con el otro porque este viene del chavismo o este viene del G4, no puede ser”.

3)Propósito claro. Tampoco funciona pretender “darle la solución a todo”, subraya Milos Alcalay. En este momento “la unidad tiene que ser de todos para salir del resquebrajamiento de los unos y de los otros y aceptar el mínimo común denominador”. Ese mínimo es “una estrategia que nos permita retornar a los principios básicos de lo que se ha denominado en Naciones Unidas el desarrollo sostenible: en lo económico, en lo social. Eso ya está allí”.

Es “tratar de unir, y después se verá qué modelo. En este momento hay que salir de una lamentable encrucijada en la que en 22 años al país no se le ha cumplido lo que se le ha ofrecido. La oferta inicial de Chávez, muy parecida a la del 23 de Enero de 1958 pero adaptada a la nueva realidad, no se cumplió: porque no se acabó con la corrupción, no se acabó con la violación de los derechos humanos, no se dio justicia social. Esos siguen siendo los elementos fundamentales”.

4) Negociar, negociar y negociar. Hay que negociar hasta con el diablo, aseveró Américo Martín, abogado y escritor, en una conversación con contrapunto.com en 2021. “Al fin y al cabo es el mejor negociador. Tiene la llave del infierno, la llave para soltar a centenares de millones de víctimas. Es el que puede hacer las grandes concesiones, o impedirlas”.

En esa entrevista Martín, uno de los protagonistas del 23 de Enero de 1958, rememoró que la Junta Patriótica organizada contra la dictadura lanzó “una consigna fundamental: mano tendida con todo aquel que comparta el ideal democrático y las elecciones libres, aunque haya participado en actos represivos”. Para los militares “era muy importante que la sociedad civil les dijera que no iban a sufrir persecución, que no habría venganza ni retaliación”.

Hoy “digo eso: No puede haber venganza ni persecuciones. Mano tendida, no importa que me hayas perseguido; mano tendida si decides ayudar a Venezuela a superar este trance y volver a la Constitución”, expresó.

5)El espíritu del 23 de Enero. “¿Cómo lograr esa gran unidad hacia la Venezuela del mañana? Bueno, el mismo espíritu del 23 de Enero. Buscar una nueva estrategia, adaptada a la Venezuela de hoy, que nos permita a nosotros una unión de todos con los parámetros para la libertad, para la vigencia de los derechos humanos, para la vigencia de una mejor calidad de vida, para darles salud a todos, para permitir a los más pobres tener una vida más digna”, explica Alcalay. ¿Es por el revocatorio, la negociación, las elecciones presidenciales? Depende, responde.