El presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, subrayó que la cohesión interna es la mayor fortaleza de Venezuela para lograr que Guyana respete el Acuerdo de Ginebra y los derechos históricos sobre el territorio.
Durante la sesión ordinaria de este martes, el presidente de la Asamblea Nacional (AN), enfatizó que «la unidad de todos los sectores del país es el factor determinante para que Guyana acate los derechos legítimos de Venezuela sobre la Guayana Esequiba».
Según el legislador, «la cohesión nacional representa el blindaje estratégico frente a la actual controversia territorial».
«Si nos ven unidos, ellos (Guyana y sus aliados) no tendrán más remedio que cumplir con la ley», aseveró Rodríguez tras la aprobación unánime de un acuerdo que respalda la defensa integral del territorio y la ruta jurídica del Estado venezolano ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ).
El jefe del Legislativo sostuvo que la soberanía venezolana sobre la zona en reclamación no es una pretensión infundada, sino que está plenamente sustentada en hechos históricos y documentos legales.
Afirmó que estas «pruebas irrefutables» son las que consolidan la posición del país en los foros internacionales frente a las pretensiones de terceros.
Argumentos históricos
Rodríguez hizo un repaso por los momentos clave que han unido a las fuerzas políticas en torno a esta causa, como el Acuerdo de México (2021), del cual destacó que el Gobierno y los diversos sectores de la oposición firmaron un documento reconociendo el derecho inalienable de la República sobre el Esequibo.
Rememoró el Referéndum Consultivo (2023) como un mandato masivo que ratificó la voluntad soberana del pueblo venezolano.
En cuanto a la Ley Orgánica para la Defensa de la Guayana Esequiba (2024), subrayó la vigencia de este instrumento legal que declara nulo el Laudo Arbitral de París de 1899 y ratifica el Acuerdo de Ginebra de 1966.
Asimismo, el representante del Poder Legislativo calificó el Acuerdo de Ginebra como un documento «sin precedentes», destacando su valor ético y diplomático al establecer el diálogo como el único mecanismo legítimo para dirimir la controversia.





