El diputado David Uzcátegui, dirigente de Fuerza Vecinal, afirmó este jueves que la ley de amnistía debe contemplar el reencuentro, la libertad de los presos políticos y el regreso a sus hogares; también, «espacios de verdad para que las víctimas sean escuchadas y dignificadas»; e igualmente, «la seguridad jurídica, garantías para que todas aquellas personas que quieran reinsertarse a la vida pública nuevamente lo puedan hacer sin temor a represalias».
Este jueves la Asamblea Nacional (AN) le dio el visto bueno a la norma en primera discusión, con lo que se inicia el proceso de consulta.
Uzcátegui instó a que sea aprobada con urgencia «para desarmar los espíritus». La amnistía «debe ser la llave que abre la celda del pasado para que todos podamos entrar en el edificio del futuro».
La norma debe ser «una mano tendida a quienes, por razones políticas, han quedado fuera del juego democrático o han sido víctimas de la polarización extrema».
No se trata de amarse, aclaró; «se requiere que nos reconozcamos como iguales ante la ley, y como ciudadanos con el mismo derecho a existir».
El legislador indicó que una ley de amnistía es señal de fortaleza para una democracia, porque es la capacidad de sanar. «La justicia es un pilar fundamental de la República, pero la justicia que solo mira por el retrovisor corre el riesgo de estrellar el país frente al futuro».
Para Uzcátegui, esta amnistía debe ser un voto de confianza para la convivencia. «Y para que este paso sea real, y no un espejismo, esta ley debe ser un puente donde quepamos todos».
No es un acto de clemencia, sino de justicia, insistió. «No podemos pretender reconstruir la economía, reinstitucionalizar el Estado o recuperar la prosperidad si seguimos anclados en una guerra de trincheras donde el único resultado es el desgaste de la gente».
El parlamentario remarcó que el país no aguanta más una política de exclusión y lamentó que se conjugue el verbo «vencer» en lugar de «convencer». La ley es una manera de decirle al mundo que Venezuela puede resolver sus problemas «entre venezolanos, con nuestras leyes, con nuestra casa y bajo nuestro cielo».
Citó a Mandela, «quien entendió que si no perdonaba a quienes lo encerraron seguiría preso, incluso estando en libertad», y recordó que el líder sudafricano decía que la paz no cae del cielo «sino que es una decisión que se toma». Hoy «Venezuela está en su propio momento Mandela», planteó, y se preguntó si el país tendrá la grandeza para reconocerlo.






