Señala que en la medida que hayan “más actores en la mesa de negociación se reducen las posibilidades de llegar a acuerdos”. Agrega el analista que ante la propuesta levantar sanciones a cambio de entregar condiciones políticas que pongan en peligro su permanencia en el poder, el oficialismo responde: “déjame las sanciones y yo me quedo con el poder”.

Al analizar las perspectivas que se sirven sobre la mesa del segundo semestre del año en el plano político, Benigno Alarcón indica que “no son muchas las posibilidades de que el escenario venezolano cambie”, sin embargo señala que en este tiempo se están incubando iniciativas que pueden definir los acontecimientos de 2023.

Al mirar las posibilidades de ejercer presión sobre el oficialismo y obligarlo a cambiar, el director del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello (CEPyG Ucab), señala que el escenario político muestra una asimetría importante entre la fuerza del Gobierno y la capacidad de presionar de la oposición.

Durante el evento de Prospectivas II Semestre del 2022 organizado por el
CEPyG Ucab le preguntamos al analista sobre poca o nula necesidad que tiene la administración Maduro de sentarse a negociar con la oposición y la lejanía de un cambio político en el país.

-El Gobierno pareciera que no tiene ningún estímulo o presión para volver a la mesa de negociación de México.

-Eso es cierto. El Gobierno nunca le dice que no a la negociación porque es “políticamente incorrecto” y trata siempre de mostrar buena disposición. Pero lo cierto del asunto es que no está dispuesto a la negociación que la oposición quiere, que es una negociación de tipo político. El Gobierno esta dispuesto a meter en la agenda aquellas negociaciones que tienen un menor costo, justamente esquivando lo que tiene que ver con lo político.

En su explicación del escenario señala que desde Miraflores están dispuestos a hablar de las sanciones “que es el tema que más le interesa. Están dispuestos a hablar sobre la problemática social, sobre el tema económico, pero tiene muchísima menos disposición a hablar de los temas políticos”.

Indica que cuando esto es justamente a lo que Gobierno se refiere “al reseteo de la negociación. El reseteo de la negociación es el reseteo de la agenda y de los que negocian, donde el Gobierno quiere introducir más actores en la mesa porque, quienes de alguna manera hemos tenido la oportunidad de trabajar o enseñar negociación, sabemos que en la medida pongo más actores en la mesa de negociación reduzco las posibilidades de llegar a acuerdos”.

En medio de la conversación con los periodistas señala que “hoy la negociación que se plantea es cambiar las sanciones por condiciones políticas y el Gobierno no está dispuesto a otorgar condiciones políticas que pongan en riesgo el poder. Ante un escenario en donde ‘te quito las sanciones pero me das condiciones políticas’, y se arriesga a perder el poder, la respuesta es: ‘Déjame las sanciones y déjame el poder'”.

Al abordar el tema de los otros actores de la sociedad en la resolución de la crisis venezolana el director del CEPyG Ucab resalta el papel que debe jugar de la sociedad civil y que en este momento no tiene el peso suficiente.

“Hasta el momento las organizaciones de la sociedad civil no están jugando un rol relevante porque en buena medida están alejadas de lo político, están desarticuladas entre ellas, al igual que sucede con los partidos políticos”, asegura Alarcón.

Sin embargo insiste en la necesidad de cambiar esta situación y sentencia: “Es fundamental que la sociedad civil tenga un rol, porque todos los procesos de transición política, en eso que Samuel Huntington llamó la tercera ola desde 1974 para acá, son procesos sociales. Sin sociedad civil no hay cambios políticos como los que se esperan, pero la sociedad civil está en un rol, digamos más pasivo, de espectador de estos procesos”.

¿Y México? ¿Y Estados Unidos?

Al ser consultado sobre el estatus de la negociación en México Alarcón dice: “No tengo la respuesta. Tengo la impresión de que no está activo. Ojalá pudiera recuperarse porque al final todos queremos que se llegue a soluciones negociadas. Lo que creo es que si hay un cambio político, va a haber un proceso de negociación. Lo que no tengo muy claro es si ese proceso será la continuación del de México o será otro proceso completamente distinto”.

Al describir los encuentros y la iniciativa de negociación en suelo azteca indica que “es que es un proceso tremendamente asimétrico, donde Gobierno y oposición están posiciones distintas. Uno de mucha fuerza y otro de mucha debilidad, en donde el Gobierno no tiene intención de hacer concesiones porque siente que nada lo obliga. Mientras ese balance de poder, de fuerza entre Gobierno y oposición no sea más simétrico, más parecido, las posibilidades de que haya una negociación, como la que se busca, es prácticamente imposible.

Respecto a la influencia de los encuentros entre los personeros del Gobierno de los Estados Unidos y Miraflores indica que hasta ahora la Casa Blanca “ha demostrado, hasta ahora, jugar de la mano con la oposición y básicamente ha condicionado las concesiones a acuerdos con la oposición”.

“Lo que hay que tener claro es que en la medida que no se logran obtener resultados, esa coordinación puede terminar debilitándose por la realpolitik (política real). Por ahora ha habido buena coordinación entre Gobierno de los Estados Unidos y la oposición. Esperemos que siga siendo así porque, obviamente, la ruptura de esa coordinación terminaría generando una situación mucho más precaria para oposición. La haría mucho más débil”, advierte Benigno Alarcón.