Una profunda decepción. Lo que indican las encuestas más recientes es que, en su mayoría, los venezolanos no quieren al gobierno, pero tampoco, a la oposición. En este contexto de desencanto dos figuras clave de la negociación en México -Gerardo Blyde, representante de la Plataforma Unitaria Democrática, y Jorge Rodríguez, representante del gobierno de Nicolás Maduro- se encuentran en Noruega; presumiblemente, para reanudar las conversaciones.

¿Qué quiere el venezolano? ¿A qué puede aspirar la Plataforma Democrática en ese escenario? ¿Cuáles son los temas clave de una negociación?

“El venezolano hoy día lo que quiere es ver una oposición organizada, una oposición sin contradicciones, o con pequeñas contradicciones y no contradicciones tan mediáticas; y mucho menos, trifulca en las redes sociales”, destaca el politólogo Pablo Quintero. “Hay liderazgo en Venezuela, pero tienen que ponerse en sintonía con la gente”, enfatizó Quintero, en entrevista con contrapunto.com durante el Beers&Politics del pasado 1 de junio.

Como la hoja de ruta nacional de la Plataforma es celebrar primarias seguramente planteará en el diálogo la habilitación de líderes como Leopoldo López y Henrique Capriles, subraya el analista político Daniel Santolo. Igualmente, “un compromiso para que dejen participar al que gane, fecha para las elecciones presidenciales, devolución de los partidos, acuerdo de no persecución y liberación de algunos presos políticos”.

¿Cuáles son las condiciones a las que puede aspirar? “Un clima de mayor distensión en el debate público, un clima de mayor distensión para la actuación de fuerzas políticas y sociales, un clima de mayor distensión para los medios de comunicación para que se pueda ejercer el oficio periodístico más amablemente”, detalla John Magdaleno, director de Polity. “Las condiciones electorales son el final”.

Lo más probable, para un escenario electoral, es que cualquier elección se haga con este Consejo Nacional Electoral y con el Plan República. Y ante los previsibles reclamos, Magdaleno se pregunta: “¿Tenemos capacidad para elevarle el costo al régimen autoritario por cometer violaciones de garantías? La respuesta, al día de hoy, es no. Si constituimos una fuente de presión por lo menos le puede costar más”.

Para un escenario electoral el gobierno de Maduro “pudiera asumir las recomendaciones del informe de la Unión Europea sobre las elecciones, fijar una fecha que impida la manipulación y que la misma Unión Europea sea la garante del proceso”, enumera Santolo. ¿Qué tiene el G4 para darle al gobierno? “Solo las sanciones económicas, si es que están siendo coordinados por Estados Unidos. De lo contrario no tienen absolutamente nada que poner en la mesa, y el gobierno pierde interés en la negociación”.

En cuanto a los temas que deben resolverse, Santolo toma las conclusiones del informe de la Misión de Observación Electoral de la UE y las pone sobre el tapete: terminar con la expropiación de partidos vía judicial, el uso de recursos públicos para favorecer al gobierno, la inhabilitación de candidatos por la vía administrativa, ausencia de equilibrio informativo y el conocimiento de la fecha cierta de la elección.


Para John Magdaleno es fundamental que haya una fuente de presión interna “para poder intentar restituir garantías, y ni así vas a tener restitución de todas las garantías”. No es suficiente la presión externa, insiste, para lograr una mejora en las condiciones electorales.