El comisionado presidencial para Relaciones Exteriores aseguró que todo el equipo dictatorial que existe en ese país se levantó a partir de los créditos venezolanos

Este jueves, el comisionado presidencial para Relaciones Exteriores, Julio Borges, aseveró que la empresa Albanisa fue constituida en Nicaragua con el dinero venezolano y ha sido utilizada para alimentar redes de corrupción y financiar la dictadura de Daniel Ortega.

Borges aseguró que, todo el equipo dictatorial que existe en ese país se levantó a partir de los créditos venezolanos. Por esta razón, reiteró que Nicolás Maduro es la principal amenaza para la democracia del hemisferio.

“La empresa Albanisa fue el vehículo de la dictadura para generar redes de corrupción en Nicaragua y financiar el régimen de Ortega. Todo el aparataje dictatorial que existe en ese país fue fraguado con el dinero de los venezolanos, una muestra de que Nicolás Maduro se ha convertido en el principal enemigo de la democracia en la región”, sostuvo.

Foto: AFP

Borges reveló que con los recursos de PDVSA se financiaron los programas sociales de Ortega, se adquirieron medios comunicación y se financió la represión. “Con el dinero de PDVSA, se financiaron programas sociales en Nicaragua. Por ejemplo, US$123,5 millones fueron destinados a iniciativas en seguridad alimentaria y nutrición; algo que es insólito pues los venezolanos padecen una crisis alimentaria sin precedentes. Pero también se financió la adquisición de medios de comunicación para que Ortega ampliara su aparato de propaganda y por si no fuera poco, hubo dinero destinado a la represión”, señaló.

Asimismo, Borges recalcó que la región debe presionar al régimen de Maduro, pues a su juicio el problema venezolano ya no es un asunto local. “Ya no se trata de la casa del vecino que se está incendiando, no. Es que ya es tu casa la que está invadida por ese fuego. Maduro y Cuba tienen un plan y es socavar la democracia en todo el continente, por eso financian grupos de desestabilización, por eso buscan dividir al continente. Es realmente un proyecto regional que tiene su raíz en Cuba y pasa por Venezuela. La única manera de frenar esto es con mayor presión sobre ambas dictaduras”.

Amnistía Internacional