La historiadora Inés Quintero explicó este jueves que no es la primera vez que el país está en un atolladero, pero cada vez es distinto porque «la historia no se repite». Es importante sentarse a reflexionar ante las exigencias de cada coyuntura, acotó.
«No hay puertas cerradas», enfatizó Quintero en entrevista con Unión Radio. Recordó al intelectual Pedro Nikken, que decía que el diálogo siempre tiene que estar presente, y mucho más si la coyuntura es difícil. Rememoró lo que sucedió después de la Guerra de Independencia, «y en esas circunstancias los venezolanos buscaron la forma de entenderse». Eso implicó «exclusiones, contradicciones, dificultades» pero se mantuvo la convicción de llegar a acuerdos «para construir la nación».
Citó, también, la Guerra Federal, la muerte de Juan Vicente Gómez. Con Gómez los cambios no avanzaron de un día para otro, refirió. «Se hace un programa, el Programa de Febrero, que incluye las demandas de la sociedad». En cada caso «estuvo presente una voluntad política de convocar, de avanzar, de despojarse de las heridas». Admitió que no es fácil, pero instó a entender que la construcción es de todos los factores y no de uno solo. «Jamás ha habido unanimidad absoluta, eso no existe, pero más allá de las posiciones extremas, que siempre las hay» se entendió «que hay que ponerse de acuerdo».
«No hay manera de pensar que la sociedad tiene una uniformidad en relación con la valoración y las posiciones», pero la responsabilidad del país es ver «cómo salimos del hueco y no cómo lo profundizamos».
Quintero consideró que venezolanas y venezolanos «quieren paz» y entienden «la paz como construcción coñectiva», que es un esfuerzo conjunto. «Paz significa convivencia, institucionalidad, justicia». Descartó que el país haya vivido una guerra civil en los últimos años: «La responsabilidad de lso venezolanos es propiciar todo lo contrario a reforzar una confrontación».






