La reunión constitutiva de la Red de Sobrevivientes de Vargas, realizada este viernes en la sede de la Apucv, concluyó con el compromiso de personalidades y organizaciones de plantear propuestas a las autoridades y la exigencia de ser escuchados para cualquier plan de reconstrucción de La Guaira. No quieren ser convidados de piedra. Al contrario: esperan ser los protagonistas.
Carlos Teixeira, dirigente social e integrante del equipo promotor, explicó que solicitan, entre otras medidas, la exoneración de impuestos y el pago de servicios por un tiempo determinado.
«En esta oportunidad queremos ser sujetos activos de la reconstrucción y no objetos silentes y pasivos. Como dice una paisana, esta reconstrucción no puede ser sobre los varguenses, la reconstrucción debe ser con los varguenses. Nosotros queremos participar», subrayó.
Teixeira insistió en que los planes de vivienda deben garantizar que los guaireños tengan acceso a un hogar en La Guaira. «En Japón también hay terremotos, y nadie dice que debe marcharse la gente de Japón», enfatizó. «Irse o no irse es una decisión muy personal». A su juicio, las personas que trabajan en actividades vinculadas con puerto y aeropuerto, o en actividades turísticas (como los trabajadores playeros), ¿dónde los vas a poner?».
«Queda ahora reivindicar el preámbulo de la Constitución», por lo que el Estado debe buscar soluciones «y debe actuar como garante para que las personas vulnerables tengan su vivienda».
Las viviendas vacacionales, que son una realidad en La Guaira, también deben tener lugar. «Pero eso pasa por respetar la voluntad de los propietarios sobrevivientes de esos edificios, que no menos de 30 % eran con fines vacacionales».


«Es nuestra vida»
Las autoridades, con las medidas de rigor, hubiesen podido evitar lo sucedido, estimó el presidente de la Fundación Venezolana de Prevención y Desastres, Gilberto León. Para evitar problemas a futuro, propuso disponer de la microzonificación sísmica y la zonificación hidrológica antes de definir cualquier uso, porque no se puede poner un bloque sin saber dónde colocarlo. Subrayó que la Guaira no es solo un sitio para vacacionar: «Es nuestra vida, la vida de nuestros hijos».
Para Ofelia Rivera, dirigente del magisterio, hay que prestar atención a las propuestas que se hagan en materia educativa, porque se ha asomado la posibilidad de dar clases en carpas y otras modalidades.
No debe haber imposiciones, señaló Rogelio Díaz, presidente de la Cámara de Turismo. «No debe ser como hasta ahora se ha venido haciendo, que es la imposición; se presentan proyectos, se ejecutan los proyectos, y cuando uno viene a ver, ¿qué pasó aquí? ¿A quién le pidieron permiso?», interrogó. «Queremos que de verdad nos escuchen».
Las obras que hizo Marcos Pérez Jiménez no resistieron los terremotos como dice la gente, sostuvo el historiador y político José Luis Farías. Se refirió concretamente a los bloques de La Páez, como se conoce el urbanismo José Antonio Páez en Catia La Mar. Los tres edificios fueron desarrollados por el Banco Obrero para recibir a los damnificados que dejaron las lluvias en 1951, y entregados en 1955; cada uno, con 150 apartamentos distribuidos en 15 pisos. Tras los sismos, el bloque 3 colapsó, y el bloque 2 quedó afectado. Farías, a la luz de estos hechos, pidió que no se creen nuevos mitos.
Como especialista en terapia EMDR, la psicóloga Deglya Camero precisó que lo que se ha vivido en La Guaira no es un evento traumático sino un episodio lleno de eventos traumáticos. Estimó que La Guaira está arrastrando al menos seis traumas colectivos grandes, y la población va «trauma sobre trauma». Las personas tienen grietas en el alma, aseveró.
No queremos desarraigo de nuevo, exigió Adriana Teixeira, integrante de la red y sobreviviente de las dos tragedias de mayor impacto (1999 y 2026) en la entidad. Apuntó que, en ambos casos, se han repetido «el maltrato de las autoridades, el abandono del Estado y la solidaridad de los guaireños que no faltó hace 27 años y tampoco ahora».





