Las mujeres iraníes rompieron la semana pasada un tabú histórico al entrar al estadio Azadi de Teherán, luego de 40 años vetadas. Lo que muchos calificaron de un avance en derechos, otros catalogaron como una estrategia de mercadeo. Pocos días antes, una chica se inmoló, luego de ser juzgada por intentar entrar a un juego vestida de hombre.

Con banderas iraníes, gorros con los colores nacionales y vuvucelas, las mujeres comenzaron a animar en un ambiente ensordecedor más de dos horas antes de que arrancara el duelo, que terminó con la victoria aplastante de Irán por 14-0 ante Camboya.

Estoy muy contenta porque era mi sueño poder venir al estadio Azadi“, dijo a Efe emocionada la aficionada Sharvanaz Salehí, que cubría sus hombros con la bandera iraní. Para Salehí, de 25 años, fue “un momento histórico” y “un buen comienzo” en la apertura de los estadios a las mujeres, aunque reconoció que espera que en un futuro próximo haya menos limitaciones y se vendan más entradas.

Las mujeres ocuparon cinco sectores de las gradas, separadas de los hombres, en un estadio con capacidad para 78.000 personas que estaba prácticamente vacío. Los boletos destinados a mujeres representaron menos del 5% de la cantidad total. Una cifra que termina siendo discriminatoria.


¿Aficionados y aficionadas entran por igual?

Sahar Khodayari, fue apodada “la chica azul” (en referencia al color de su equipo, el Esteghlal) era una joven de 29 años, apasionada del fútbol como cualquier otra en el mundo. Sin embargo, algo que para cualquier otra mujer del mundo sería un acto tan cotidiano como ir a ver un partido a su equipo, para Khodayari significaba incurrir en un delito.

Khodayari se inmoló frente al Tribunal Revolucionario Islámico, al conocer su condena de seis meses de cárcel por haber asistido a un partido de fútbol vestida de hombre. Su batalla por algo tan común, como ir a ver un juego, la llevó a la muerte y la convirtió en bandera de esta lucha.

La discriminación de género en Irán, acaparó titulares de todo el mundo y la FIFA respondió presionando a Teherán, para que cumpla con sus compromisos de permitir que las mujeres asistan a las eliminatorias de la Copa Mundial.

“Estamos firmes y comprometidos con que todos los aficionados tengan el mismo derecho, incluidas las mujeres, de asistir a los partidos”, dijo a BBC Sport Joyce Cook, directora de educación y responsabilidad social de la FIFA.

Pero la verdad es que menos de 4.000 mujeres pudieron asistir al encuentro tan aclamado como una victoria para la lucha feminista.