Caracas está cerca de llegar a los 200 días de cuarentena, social y colectiva debido a la pandemia mundial de coronavirus con 2.837 casos en Miranda y los 5.920 solo en el municipio Libertador

“Señores, por favor dejen la calle, retírense a sus casas que ya a esta hora no pueden estar caminado por ahí”, decía con un altoparlante un funcionario de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), afuera de la estación de Metro de Petare.

Caracas está cerca de llegar a los 200 días de cuarentena, social y colectiva debido a la pandemia mundial de coronavirus, con 2.837 casos en Miranda y los 5.920 solo en el municipio Libertador, por eso cada día las autoridades son más rudas con la medidas. Solo ayer, se reportaron 861 nuevos casos de coronavirus, lo que deja una cifra de contagios de 22.299.

En Petare, las fuerzas de seguridad del Estado continúan realizando un despliegue que consiste en retener a las personas que están en la calle, para luego llevarlas a la vía principal del sector, donde reciben una charla, o como los habitantes de Petare se refieren: Un regaño.

Este jueves, la ciudad capital amaneció con lluvia, lo que causó que al momento de detener a las personas para llevarlas a la vía publica y hablar con ellos, los trasladaron al terminal de autobuses cerca de la instalaciones del Metro de Caracas. Bajo el techo de zinc a un grupo de jóvenes, tres motorizados y algunos vendedores informales se les explicaba las medidas de bioseguridad para evitar contagios. 

“No me tienes que repetir eso vale, ya lo oigo hasta en mi cabeza”, le decía uno de los jóvenes a los cuerpos de seguridad, que le preguntaron: ¿Si lo sabes que haces en la calle? 

Una que otra vez, alguno de los que fueron “atrapados” para oír la charla se molestaban con los GNB, discutían e intercambian insultos. Justo en una de esas discusiones un miembro de la Guardia dijo: “Si vas a seguir tomando fotos, vas a escuchar la charla también”.

Una relativa normalidad 

La redoma de Petare cerraba su día, los comercios bajaban sus puertas, los voluntarios de la Alcaldía de Sucre se retiraban luego de realizar jornadas de desinfección, supervisaban que la gente pasara por una cabina de desinfección. 

Las personas se iban a sus hogares en autobús, algunos caminando con bolsas en las manos y poniéndose nerviosos al ver la cámara que les tomaba fotos. 

Por otro lado, en la entrada del Hospital Ana Pérez de León, un doctor estaba afuera del centro asistencial, conversando con un vigilante y algunos miembros de la milicia bolivariana. Luego una unidad de desinfección de la Alcaldía de Sucre pasaba por los alrededores del Pérez de León, donde fueron acompañados por el médico hasta alejarse con rumbo a la redoma de Petare. 

“Yo no se porqué tiene que tomar tantas fotos de los médicos, mira el bote de agua que hay al frente del hospital”, dijo un motorizado que estaba viendo todo el despliegue del personal medico. 

Para el final del día, los países latinoamericanos superaron la barrera de los cinco millones de casos y se acercan al número de fallecidos en Europa, que suma más de 200.000 muertos, según las cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Aun así, Venezuela no figura en los tres primeros países con fallecimientos o cifras como las de Brasil, que se mantiene como el país latinoamericano más afectado (y el segundo del planeta), con 2,75 millones de casos y 94.600 muertes de acuerdo con las cifras de la OMS.