Desde hace más de un año el mundo está conviviendo con enemigo invisible que ha cambiado la forma de hacer todo, la pandemia por la COVID-19. Cualquier actividad ya no puede hacerse bajo la vieja normalidad, la práctica de la fe tampoco escapa a esta realidad

Desde el año 2020, la Iglesia Católica ha introducido algunos cambios o adaptaciones dentro de la liturgia, para no dejar a sus fieles sin el acceso al culto y los sacramentos, debido a la presencia del coronavirus que implica el distanciamiento físico y evitar las aglomeraciones.

Hemos visto como la participación en muchos casos dejó de ser presencial, para pasar a la conexión a distancia a través de medios de comunicación y redes sociales. Sin embargo, será el primer Miércoles de Ceniza bajo la nueva normalidad que impone la COVID-19.

¿Qué dispuso la Iglesia para celebrar el Miércoles de Ceniza este año?

En un día tradicionalmente concurrido por muchos fieles, evitar aglomeraciones y mantener el distanciamiento físico es fundamental, por eso la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos de la Santa Sede publicó una nota en la que explica la modificación del rito del Miércoles de Ceniza, adaptándose a las medidas de seguridad bioseguridad para prevenir la propagación del coronavirus.

Este día, una vez “pronunciada la oración de bendición de las cenizas y después de asperjarlas, sin decir nada, con el agua bendita, el sacerdote se dirigirá a los presentes, diciendo una sola vez y para todos los fieles, la fórmula del Misal Romano: «Convertíos y creed en el Evangelio», o bien: «Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás»”.

Después de esto, el sacerdote debe lavarse las manos y colocarse la mascarilla para imponer las cenizas a cuantos se acerquen a él, o acercarse a los puestos de los fieles.

La cruz de cenizas no se llevará en la frente

El recuerdo que tenemos para esta fecha tan significativa para los creyentes católicos, es una cruz hecha con cenizas mojadas en la frente; sin embargo, este año el recuerdo será modificado, pues el sacerdote solo dejará caer las cenizas sobre la cabeza y no dirá nada, pues al principio de la celebración ya pronunciará la fórmula válida para todos los presentes.

¿De dónde viene el Miércoles de Ceniza?

Esta fecha marca el inicio de la Cuaresma (cuarenta días previos a la Semana Santa), tiempo en el que los católicos están llamados a la conversión y se preparan para vivir la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.

La imposición de cenizas se remonta a la época de la Iglesia primitiva, en ese tiempo los creyentes se colocaban la ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad con un acto penitencial para recibir el sacramento de la reconciliación el Jueves Santo.

El Directorio sobre la piedad popular y la liturgia señala que “El comienzo de los cuarenta días de penitencia, en el Rito romano, se caracteriza por el austero símbolo de las cenizas,que distingue la Liturgia del Miércoles de Ceniza. Propio de los antiguos ritos con los que los pecadores convertidos se sometían a la penitencia canónica, el gesto de cubrirse con ceniza tiene el sentido de reconocer la propia fragilidad y mortalidad, que necesita ser redimida por la misericordia de Dios.”

Las cenizas las pueden recibir todas las personas, incluso aquellas que no son católicas.