“Queremos alertar a la población caraqueña y pedirle que se sumen con nosotros a la exigencia de mantenimiento a las instalaciones y equipos”, señala Hugo Valera, trabajador jubilado

Un tren que se descarrila a 15 kilómetros por hora. Caminatas dentro del túnel por cortes eléctricos. La sensación -al viajar en un tren- de que el vagón se va a deshacer por los sonidos que emite. La crisis del Metro de Caracas ha sido descrita, denunciada, alertada. Ahora, trabajadores activos y jubilados del sistema subterráneo piden que se tomen medidas para atender sus necesidades, y aseguran que esas acciones son, también, por los usuarios.

“Nosotros queremos alertar a la población caraqueña y pedirle que se sumen con nosotros a la exigencia de mantenimiento a las instalaciones y equipos”, señala Hugo Valera, trabajador jubilado. “No hay saboteo”, reitera.

Los trabajadores del Metro, otrora ejemplo para el país, hoy subsisten en las mismas condiciones mínimas de otros. “Nosotros los jubilados y pensionados del Metro de Caracas no somos beneficiarios de ese bono de 10 mil bolívares”, explica Valera. “Se habla de unos 200 trabajadores” que lo recibirían. “Pedimos que sea justo y equitativo el pago de ese bono”.

Los ingresos, denuncia, son exiguos y llegan con retraso. “Con bonificaciones y todo lo demás esta quincena pagaron 80 bolívares a los jubilados, y lo pagaron a destiempo”.

No hay condiciones dignas para los trabajadores, insiste Jairo Colmenares, trabajador suspendido desde 2019 por protestar. “Hay mucha inseguridad. No hay control de plagas. Cuando comes o descansas ves las ratas, cucarachas y chiripas pasando por donde estás”. Salen “no solo en la vía; ahora es en el andén”.

Valera solicita, también, la restitución del HCM, que se desvaneció desde 2018.

-¿Cómo hacen cuándo se enferman?

-Magia. Magia. Estamos viviendo de la caridad. Después de haber tenido una de las mejores pólizas de HCM del país ahora vivimos de la caridad. El servicio médico del Metro de Caracas se comparte con consejos comunales, con la comunidad, y solo reparten 20 números diarios para un universo de 10 mil trabajadores y sus familiares.

La convención colectiva está vencida desde 2018. “En 2019 el señor Edison Alvarado (presidente del sindicato) firmó un acta convenio con la presidencia, que no sabemos qué dice porque esa acta no es pública, no se consultó a los trabajadores”.

“No sabemos qué nos están pagando”, rechaza Colmenares. “Tenemos un estimado, pero no nos entregan talón de pago desde hace dos o tres años”.

Valera -quien participó en la protesta de enfermeras y jubilados que se realizó este lunes 30 de mayo en el centro de Caracas- indicó que evalúan presentarse en Miraflores para hablar con Maduro. Sostiene que no les queda otro camino, porque “el sindicato se hace oídos sordos” y juega el juego del gobierno. Se proponen acudir la próxima semana a la sede del ejecutivo, avalados con firmas.

Deplora que la empresa los culpe de los incidentes que afectan el servicio. “Se ha estado tratando de hacer ver a los trabajadores del Metro como saboteadores, por las fallas en el sistema”, aunque los problemas se deben a la falta de mantenimiento, argumenta.

“Los trenes del Metro de Caracas no tienen ruedas”, denuncia. “Como no hay ruedas las pasan por los tornos, y eso va disminuyendo su grosor y las pestañas que dan seguridad ya no existen”. Incluso, afirma que un tren que fue puesto como ejemplo por el sindicato “no tiene ruedas. Lo que hicieron fue pintar unos trenes y sacarlos de la vía”.