Hay unos 400 niños afectados directamente y 7 mil personas afectadas indirectamente, calcula Roberto Patiño, fundador de Convive

Todo el que conoce un poquito de Alimenta la solidaridad sabe que, con lluvia o con sol, este programa de ayuda y organización social no deja de entregar comidas en la Cota 905. Pero esta zona de Caracas, convertida en celebridad en las más recientes 48 horas por los enfrentamientos entre bandas criminales y cuerpos de seguridad, se quedó este jueves 8 de julio sin el alimento y sin la solidaridad del activista Roberto Patiño.

Patiño es director y fundador de Convive, megaproyecto formado por los programas Caracas Mi Convive, Alimenta La Solidaridad y el emprendimiento social Sustento. En conversación por Whatsapp con contrapunto.com, explica que gestionan:

-12 comedores en La Vega, que atienden a 907 personas.

-6 comedores en Santa Rosalía, que atienden a 400 personas.

-4 comedores en El Valle, que apoyan a 212 personas.

-1 comedor en Coche, que atiende a 73 personas.

-3 comedores en San Juan, que alimentan a 174 personas.

Todos están desajustados por la violencia registrada desde el miércoles. Según sus estimaciones, hay unos 400 niños afectados directamente y 7 mil personas afectadas indirectamente.

Cuando hay conflictos “la primera decisión es no cerrar el comedor, pero cuando es algo tan grave como lo que está pasando tenemos que mitigar el riesgo”, comenta. Por eso, este 8 de julio no hubo alimentos. Patiño recuerda que Convive no es solo la comida. Las madres, debido a la imposibilidad de salir y entrar de la zona, pueden perder su trabajo.

Por las balaceras “están paralizadas todas las actividades que hacemos con la comunidad: programa de educación (lectura y escritura), comedor, talleres de formación, Vamos Convive (20 jóvenes de 16 a 22 años que están resguardados), recuperación de espacios como una cancha en San Agustín”, detalla. Además las madres trabajadoras del emprendimiento social Sustento no pudieron salir a cocinar (30% viven en las zonas donde se disparó la violencia).

Ya el año pasado Alimenta la solidaridad sufrió la persecución de la administración de Nicolás Maduro. Allanaron una de sus sedes y la Sudeban congeló las cuentas en las cuales la organización recibía las donaciones procedentes del exterior. Incluso, Patiño tuvo que esconderse porque en su contra había una orden de aprehensión.