El pueblo venezolano volvió a las calles este lunes por tercer día consecutivo para exigir la liberación de Nicolás Maduro, y de la primera dama, Cilia Flores.

Las manifestaciones, que se concentran en Caracas y otras ciudades del interior, mantienen un mismo clamor: traer de vuelta al jefe de Estado y a su esposa. Para los participantes, la movilización no solo busca la restitución de las máximas autoridades, sino también enviar un mensaje al mundo sobre la vigencia de las instituciones venezolanas y la defensa de la soberanía nacional frente a lo que califican como “amenaza imperial”.

“Aquí hay un Gobierno, un Estado y un pueblo que no se somete”, expresaron dirigentes de la Asamblea Nacional, que ha recibido respaldo irrestricto de los manifestantes.

Contexto internacional

La tensión entre Caracas y Washington ha sido constante en los últimos años, marcada por sanciones económicas, acusaciones de violaciones a los derechos humanos y disputas diplomáticas. Estados Unidos no ha emitido ningún comunicado oficial que confirme la versión de un operativo militar en Venezuela, mientras que organizaciones internacionales llaman a la cautela y al respeto del derecho internacional.

Analistas señalan que estas protestas reflejan la polarización política en el país y la persistente narrativa de resistencia frente a la injerencia extranjera. La situación mantiene en vilo a la región y genera preocupación en organismos multilaterales que observan con atención la evolución de los acontecimientos.






