La salida de John Bolton del equipo de Donald Trump podría traer buenas noticias para quienes apuestan al juego de la política y la negociación, ya que excluye del juego un factor que atacaba frontalmente la iniciativa de una solución consensuada.

Entre los escenarios puestos sobre el tablero de la geopolítica está el de un mejor desenvolvimiento de las acciones patrocinadas por el reino de Noruega, que ahora tienen como sede Barbados.

La alusión directa de Trump al manejo de Bolton de la situación venezolana es una clara evidencia de que los resultados perseguidos por los Estados Unidos no son los esperados. Esto obligaría a rectificar la táctica, sin que signifique bajar la presión sobre Maduro.

Bolton es un…

John Bolton es lo que se denomina en la política estadounidense un “Halcón”.

Es un hombre del ala dura que se alinea con las políticas de choque apalancadas en la fortaleza militar y financiera de la nación más poderosa del planeta.

El exasesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, fue uno de los protagonistas del diseño de la política del presidente Donald Trump hacia Venezuela.

Desde el comienzo de su gestión, el 9 de abril de 2018, Estados Unidos dio una “vuelta de tuerca” a las sanciones contra el Gobierno de Maduro, hasta llegar a congelar todos los activos vinculados al Estado venezolano en territorio estadounidense.

También se prohibieron las transacciones relacionadas con el comercio de oro y, sobre todo, sancionando a PDVSA la principal fuente de ingresos de Venezuela.

La opción de la intervención militar sobre el país vino de la mano de Bolton, según ha comentado a la prensa de Florida, Fernando Cutz, quien fuera asesor Hebert Raymond Macmaster, el predecesor de Bolton en Seguridad Nacional.

“Estaba tratando de usar la fuerza (militar) o de hacerla una parte esencial de la estrategia”, dijo Cutz en una declaración de prensa.

Hay que recordar el episodio en el que Bolton “descuidadamente” dejo ver en su carpeta, luego de anunciar sanciones contra Venezuela, una nota que decía “5.000 tropas a Colombia”.

Todo su discurso fue agresivo al punto que desdeñó las conversaciones entre los equipos de Guaidó y Maduro en Barbados. En la última reunión de Lima, Bolton sentenció “el tiempo para el diálogo ha acabado” mientras se celebraba la reunión en la caribeña isla de Barbados.

¿Y el queso de la tostada?

Al revisar los resultados de la gestión de Bolton el balance no parece positivo al medirlo por los objetivos que se había trazado.

Las presiones sobre países como Irán, Venezuela y Corea del Norte, no han generado los desenlaces esperados.

Hagamos foco solo sobre el caso venezolano, la ecuación parecía muy fácil:

80% de rechazo en las encuestas + Apoyo de EEUU = Salida de Maduro.

Maduro sigue despachando desde Miraflores. Controla territorialmente el país y la Fuerza Armada Nacional. Pelea con el Gobierno de Duque, conserva la silla en la Organización de la Naciones Unidas y continúa retando a Trump.

La más reciente declaración del presidente estadounidense sobre un posible encuentro con Maduro para tratar la crisis fue: “No lo sé, no quiero hablar de eso”.

Trump es un empresario acostumbrado a la gerencia por resultados. Es agresivo en los negocios y es atrevido en la toma de decisiones para alcanzar sus objetivos en el corto plazo. No es el político tradicional capaz de jugar al desgaste. Su técnica de negociación es el pressing implacable para alcanzar la meta en el más corto tiempo posible y después “a otra cosa” .

Al parecer, después de 17 meses y un día, Trump se cansó. Maduro sigue ahí, Irán no cede, con Corea del Norte no se avanza y tiene las elecciones encima, Bolton sale.

¿Señales?

El día 9 de septiembre el Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitió la licencia general N° 34, en la que “flexibiliza” sanciones contra “ciertos funcionarios” del Gobierno de Nicolás Maduro, involucrados en la orden ejecutiva 13.884 del pasado 5 de agosto.

La nueva medida de EEUU está dirigida a autorizar las transacciones que involucran propiedades en las cuales estos individuos tienen intereses.

La licencia toca a: ciudadanos de Estados Unidos, extranjeros residentes permanentes de los EEUU, individuos en los Estados Unidos que tienen una visa válida de inmigrante o no inmigrante distintos de aquellos que sean parte de la misión de Venezuela en las Naciones Unidas, exempleados y contratistas del Gobierno de Venezuela.

Esta licencia autoriza todas las diligencias que hagan falta para desbloquear propiedades o intereses de las personas sancionadas, incluyendo la devolución o procesamiento de fondos.

Por otra parte Elliot Abrams en sus declaraciones más recientes sobre la eventual activación del TIAR

¿Y aquí?

Juan Guaidó, desde la Asamblea Nacional, dijo que la salida de Bolton “es una decisión soberana de los Estados Unidos, le agradecemos además todo lo que hizo por la causa democrática venezolana; ha sido una persona comprometida con la democracia, no solo en Venezuela, sino en toda la región”.

Por su parte Diosdado Cabello, segundo a bordo en el partido de Gobierno y presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, descartó que proyectaran una distensión con la Casa Blanca.

“Seguro que consiguen uno peor que Bolton”, dijo el dirigente en su programa de los miércoles “Con el mazo dando”. Cabello se mete en la lógica de la confrontación que le ha rendido frutos al oficialismo a la hora de lograr la cohesión de su base dura.

¿Qué esperar?

No es probable que desde la Casa Blanca se baje el tono para con Venezuela.

Eso terminaría siendo contradictorio con la posición de Trump y sería visto como una derrota y comprometería sus aspiraciones presidenciales. Esto no parece entrar en la ecuación del comportamiento del peculiar presidente que los Estados Unidos y su visión de hombre poderoso y triunfador, uno de sus principales atributos para venderse como líder.

Sin Bolton, es posible que los canales de negociación que se ubican a la sombra de las declaraciones públicas se activen nuevamente y comiencen a avanzar. Para esto está el mecanismo noruego de negociación que ya ha sido activado.

El tema electoral podría comenzar a dar resultados y asomarse salidas que construyan un cronograma para conseguir una salida de mediano plazo.

Las cartas están por jugarse. Se espera la nueva designación de Trump que perfilará las acciones de los próximos tiempos.