La administración estadounidense reafirmó su postura respecto al panorama político venezolano, enfatizando que el destino del país sudamericano queda exclusivamente en manos de su población. Así lo sostuvo el vocero del Departamento de Estado, Thomas Pigott, al abordar el esquema de transición trazado por el secretario de Estado, Marco Rubio, el cual se estructura en etapas enfocadas en la restitución, la estabilización y la posterior transición hacia una dinámica de cooperación bilateral.
En declaraciones ofrecidas a N+ Univisión, y recabadas por Alberto News, el funcionario enfatizó el rol determinante de la ciudadanía en la conducción de su destino: “El futuro a largo plazo de Venezuela depende de los venezolanos. Son ellos quienes deben determinar el camino que quieren seguir”.
Pigott remarcó el interés de Washington en colaborar con actores comprometidos con la mejora de la nación, subrayando la importancia de que la riqueza del país se canalice directamente hacia sus habitantes y no hacia grupos que busquen usufructuarla en beneficio propio.
Respecto a la participación de la líder opositora María Corina Machado, el vocero evitó precisar plazos, pero insistió en que cualquier decisión recae sobre la voluntad popular. En ese contexto, mencionó que la hoja de ruta contempla el regreso de figuras opositoras que debieron abandonar el país por motivos políticos, con el fin de propiciar una reconciliación que permita el libre ejercicio de la expresión ciudadana.
Esta posición coincide con los señalamientos previos de Marco Rubio, quien destacó que Machado posee un peso relevante por el apoyo popular que ostenta, aunque precisó que la inclusión de todos los sectores sociales es clave para el proceso. Rubio aclaró que la intención de Washington no es imponer acuerdos, sino facilitar las condiciones necesarias —como libertad de prensa, transparencia electoral y garantías contra la intimidación—, al tiempo que recordó el reconocimiento que la Casa Blanca mantiene hacia la Asamblea Nacional de 2015.
Este pronunciamiento tiene lugar en vísperas del inicio de una agenda de trabajo conjunta, fijada para el 1 de agosto, entre delegados del Parlamento de 2015 y representantes del oficialismo para avanzar en materia de diálogo nacional.





