El exmandatario español asegura que el chavismo está al final de su ciclo pero que no es necesario que se produzca un golpe de Estado

El expresidente del Gobierno español Felipe González dijo este domingo que el chavismo se encuentra ante el fin de su ciclo en Venezuela y que no es necesario que se produzca un golpe de Estado, sino que los militares dejen de respaldar al presidente venezolano, Nicolás Maduro.

Creo que estamos en el final de este ciclo. Como no tengo carácter Caribe no anticipo el día D ni la hora H“, indicó González en una entrevista con el diario argentino Clarín.

Según González han existido negociaciones entre el la oposición y el sector militar.

Sin ser demasiado específico, afirmo que las conversaciones (entre oposición y militares) han existido y hubo bastante engaño“, señaló.

El exmandatario insistió en que la inteligencia cubana juega un papel fundamental en todo el proceso. “Veo a la inteligencia cubana tendiendo trampas. Pero hace dos años estos contactos no existían, por lo tanto algo se está precipitando”, recalcó.

Aseguró que “las bayonetas sostienen a Maduro” pero no es necesario que se produzca un golpe de Estado, sino que “alcanza con que los militares de las cuatro fuerzas se pongan de acuerdo para decirle a Maduro ‘hasta aquí hemos llegado'”.

Consideró asimismo que a partir de ahí “habría que negociar si se puede (…) la salida de Maduro”.

González sostiene que, si eso se produce, debe ir seguido de un período de transición que dure dos meses y sea “inclusivo”.

“Y contar con una figura, que no se ve todavía clara, que sea capaz de dar credibilidad respecto al rescate económico de Venezuela”, puntualizó.

González aventuró que “Rusia no se la jugará por Venezuela” pero que “Cuba no tiene más remedio” porque para la isla es “un problema de supervivencia”.

Sobre Estados Unidos, afirmó que su inteligencia “no opera racionalmente porque es imposible operar racionalmente con un presidente como Trump” y recriminó que en enero, cuando asumió Maduro su nuevo mandato presidencial, el país norteamericano no sabía qué hacer con Venezuela.