El teniente coronel no ha vuelto más a su casa desde aquel viernes 18 de mayo, hace 23 meses cuando lo detuvieron mientras trabajaba

Ruperto Molina Ramírez fue detenido el 18 de mayo en la Base Aérea El Libertador de Palo Negro, estado Aragua, durante el acuartelamiento antes de las elecciones presidenciales, fue acusado de rebelión y traición a la patria, sin prueba alguna.

El teniente coronel no ha vuelto más a su casa desde aquel viernes 18 de mayo, hace 23 meses cuando lo detuvieron mientras trabajaba

Keyla Flores, esposa del teniente coronel, conversó con Contrapunto y aseguró que desde hace tres meses Molina se encuentra recluido en una celda de dos por dos en la cual no recibe ni tan siquiera la luz del sol, en una celda con tres personas, además no le permiten recibir llamadas telefónicas.

“No le permiten la ducha diaria, solo le permiten la ducha dos veces a la semana, las visitas están totalmente recortadas debido a que reciben una cantidad de 90 personas en un espacio de cinco por siete, los baños están en pésimas condiciones y muchos de los privados de libertad se encuentran con problemas respiratorios”, declaró.

Asegura que no hay explicación ninguna desde el primero de enero, fecha en la cual fueron trasladados a estos sótanos con otro grupo de militares y civiles. Lo ha podido visitar pero no el tiempo correspondiente.

En cuanto al proceso que se le está siguiendo, asegura que está parado debido a que la juez que lleva el caso tuvo tiene un año sin dar despacho.

“El retardo procesal y el trato que le dan a todos los presos políticos no es el adecuado como todos los que se encuentran en el DGCIM, pedimos aunque sea las condiciones necesarias. Que sean trasladados de allí ya que esto no es un centro de reclusión sino un centro de investigación”.

Destaca que el informe de la alta comisionada de la ONU no ha sido respetado por el gobierno de Maduro, debido a que ni siquiera han permitido el ingreso a la Comisión de Derechos Humanos: “Le hacen arreglos a la DGCIM pero solo se trata de la parte administrativa, carteles, cuadros y afiches por todas partes, pero la parte de los privados carecen de limpieza, luz ni agua para hacer sus necesidades básicas”, afirmó.

En cuanto al estado de salud de su esposo, afirma que es bastante precario debido al reducido espacio en el que se encuentra y además padece secuelas en la columna debido a las torturas de las que fue víctima al momento de su aprensión.

En su momento fue llevado a la sede del “Hospitalito”, pero no le permitieron los informes, razón por la cual nunca pudo su esposa estar al tanto de lo que tenía.

“Lo llevaron se guardaron los informes, posiblemente se dieron cuenta de que algo estaba mal y ameritaba tratamiento pero nunca me lo han permitido aplicárselo. Tienen defensa pública militar la cual nunca ha asistido a verlo ni a verificar su estado de salud”, finalizó.