El presidente de la Sociedad Venezolana de Hipertensión, José Andrés Octavio, resaltó la importancia de hacer ejercicio físico para tener el control de la presión arterial

Cambiar el tratamiento de la hipertensión puede ser riesgoso, afirma el doctor José Andrés Octavio, presidente de la Sociedad Venezolana de Hipertensión.

Octavio aseguró que, debido a la crisis del país, muchas personas están sustituyendo fármacos por su cuenta y eso no es conveniente. “Lo que tienen que hacer es buscar el asesoramiento de los médicos para ver cuál es el cambio que pueden o deben hacer de los medicamentos”, señaló el especialista a propósito de conmemorarse este viernes el Día Mundial de la Hipertensión.

Foto: Archivo – Cortesía Web

En los adultos mayores hipertensos la combinación con diuréticos requiere especial cuidado, debido a que estos medicamentos pueden causar un descenso en la presión arterial que aumente el riesgo de caída y, por ende, de fractura.

“Los diuréticos se recomiendan cuando hay algún signo de retención líquida e insuficiencia cardíaca en estos pacientes, pero no siendo ese el caso, deben evitarse; o si se usan, hay que tener la precaución de tomarle la presión arterial a las personas cuando estén acostadas o sentadas, y después de paradas 1 minuto de tiempo”, señaló Octavio según un boletín de prensa.

El médico aclaró que aunque la tensión que produce más daño en el adulto mayor es la sistólica (alta), porque tienen las arterias más rígidas, la diastólica tiende a ponerse muy baja con el uso de medicamentos, lo cual no es conveniente para la circulación de sangre hacia el cerebro y las arterias que alimentan el corazón (coronarias).

Por tal razón, recomendó tener mucho cuidado con este tipo de pacientes e indicarles preferiblemente bloqueantes de calcio o inhibidores de la angiostensina (hormona que produce vasoconstricción y posterior aumento de la presión arterial), los cuales no tienen interacción con otros fármacos.

“Las combinaciones en general tienen la ventaja de que uno puede usar dosis más bajas de cada medicamento y no llegar a los niveles en que aparecen los efectos secundarios. Es preferible dar dosis más bajas de dos medicamentos que una muy alta de uno solo”, planteó.

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En personas mayores de 70 años se pueden usar también betabloqueantes, pero no son indicadores de primera línea como los anteriores que tienen una vida media más prolongada. En todo caso, la selección depende de la patología del paciente, y este nunca debe automedicarse.

El especialista resaltó la importancia del ejercicio físico para evitar no sólo la hipertensión sino la atrofia muscular por el envejecimiento, además del control de la presión arterial para atenuar o prevenir daños como consecuencia de una crisis hipertensiva.