Del 13 al 19 de mayo se celebra la Semana Mundial del Parto y Nacimiento Respetado, bajo el lema “el poder de parir está en ti”

Luisa estaba llena de cables que salían desde sus brazos hacia dosis de pitocín e hidratación. Entraban y salían médicos distintos de la habitación en la que estaba. Sola en aquella maternidad y sin más apoyo que la vida que estaba a punto de parir, Luisa se resignó a que los médicos le practicaran un fórceps porque “no dilataba rápido”.

Marta tenía 6 semanas de embarazo cuando asistió al control con su ginecobstetra. Emocionada por un embarazo que había buscado desde hacía 5 años, le explicó a su médico cómo quería su parto, y que esperaba tener un parto natural.

Tras un largo discurso de posibles complicaciones, pese a que Marta estaba completamente sana, el obstetra concluyó que lo mejor sería una cesárea, porque además la fecha probable de parto “coincidía con las fiestas de diciembre”, y era mejor adelantar el nacimiento “para que no coincida con el 24 ó 25 de diciembre, hay que pasar la navidad en paz”, le dijo el médico.

Luisa y Marta son nombres ficticios, ya que nuestros testimonios prefieren el anonimato, ambas tenían derecho a parir como ellas lo decidieran.

Sin embargo, los protocolos médicos, la mercantilización de la medicina, y el poco empoderamiento de la mujer sobre su cuerpo, limita los partos respetados “por la tecnocracia del sistema médico que se le impone a la mujer”.

Así lo explica Mariela Moreno, facilitadora de nacimiento y directora de la fundación Sonrisas para la Vida en entrevista a Contrapunto, quien agrega que el parto respetado pretende favorecer generaciones de paz.

“La mejor manera de respetarse desde la concepción y el nacimiento es ser aliada de tu bebé”, señaló la especialista.

Del 13 al 19 de mayo se celebra la Semana Mundial del Parto y Nacimiento Respetado, bajo el lema “el poder de parir está en ti”. Se trata de una fecha anual para visibilizar el derecho de la mujer a decidir sobre su embarazo y parto.

Según la Organización Mundial de la Salud, el índice ideal de cesáreas por región debe oscilar entre el 10% y 15% de los nacimientos. No obstante, aunque en Venezuela no se cuentan con cifras oficiales de cesáreas, se estima que más del 60% de los embarazos terminan en cesárea.

En América Latina República Dominicana lidera los nacimientos por cesárea (58,1%), seguido de Brasil (55,5%) y en tercer lugar Venezuela (52,4%), según cifras de un estudio de la Universidad de Gante en Bélgica, del año 2018.

 “Hay que admitir todavía que existe mucho irrespeto a la mujer preñada que acude a su trabajo de parto (…)  Y lo peor es que cuando la mujer acude a la primera consulta hay médicos descarados que le dicen a la mujer, yo no hago partos, yo trabajo con cesáreas y muchas mujeres acceden y caen en el juego”, advierte Moreno.

CESÁREAS INNECESARIAS

La OMS también ha advertido sobre los riesgos de las cesáreas innecesarias en la salud física y emocional de la madre y el bebé. Sugiere que a la gestante se le debe permitir tener un compañero o alguna persona de confianza durante el parto y decidir sobre la forma y posiciones para parir.

Un riesgo latente es la muerte de la madre a quien le practican una cesárea.

Según cifras del Ministerio de la Salud, la Mortalidad Materna en Venezuela se mantuvo relativamente estable hasta el año 2013, pero a partir de allí, el indicador se aceleró hasta 112,29 en el 2016. En los últimos 3 años no ha habido cifras oficiales.

Para Mariela Moreno la mortalidad materna tiene una relación directa con la forma en que se atienden los partos. En este sentido recuerda que Venezuela cuenta con normativas como la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, que ampara a mujeres sobre la violencia obstétrica y el maltrato psicológico en cualquier espacio.

PLAN DE PARTO HUMANIZADO

Para intentar garantizar un nacimiento respetado, el gobierno venezolano inició en el año 2017 el Programa Nacional de Parto Humanizado, para garantizar el acompañamiento en gestación de promotoras comunitarias, formadas en sus comunidades.

Sin embargo, el empoderamiento de estas mujeres las ha hecho chocar con un sistema sanitario que no está preparado para la humanización y que maltrata a la gestante, desde el vigilante que la recibe en un centro hospitalario, hasta los médicos que propician el ruleteo constante por falta de insumos.

“El plan de parto humanizado es una iniciativa extraordinaria, es el sueño para muchas facilitadoras de nacimiento, y tiene la intención de formar un grupo numeroso, 20 mil mujeres que acompañarán a otras mujeres en su gestación”; explicó.

Pese a que es un plan que apenas está comenzando, Moreno rescata que por primera vez en el país se le da carácter de política pública a un proyecto para humanizar la gestación.

Insiste en que promover generaciones de paz, pasa necesariamente por cambiar la forma de nacer de nuestra sociedad.

DOULAS Y PARTERAS

En esa búsqueda de humanizar el nacimiento, surge al principio de la década de los 80, la figura de la Doula. Un término poco conocido, que algunos confunden con las parteras.

Antes (y todavía) existían las parteras que atendían todos los partos del pueblo. La partera o comadrona sigue existiendo pero no tiene nada que ver con la Doula, que es quien acompaña emocionalmente y apoya a la mujer en parto.

Tamara Petkoff tiene 5 años ejerciendo como doula, ha acompañado a más de 100 mujeres tanto gestación, parto y puerperio.

 “Doular principalmente es acompañar, sostener a una mujer en trabajo de parto. Estar atenta a sus necesidades sin invadir, con mucha intuición. En silencio. Respetando su proceso. Aunque a veces dependiendo del avance del parto y personalidad de mama y familia se puede bailar o alguna actividad poco convencional”, explica Tamara en entrevista a Contrapunto.

Doula acompañando trabajo de parto. Foto cortesía de @AuroraMadreEDU

Las doulas no realizan procedimientos médicos, no es un personal sanitaria, es sólo un acompañante emocional en el momento de la gestación, parto y postparto.

Explica que la doula acompaña el proceso de preñez “dando información relevante como ejercicios, alimentación, meditación, visualización, relajación. (…) La doula acompaña el post parto con información de lactancia, a veces nos toca mimar a una mamá adolorida. Cocinar, limpiar. En fin es un servicio como bien lo dice su significado en griego de la palabra Doula”.

“Una mujer que sabe que puede parir, que asume su responsabilidad, que conoce sus derechos, la doula solo acompaña en sus necesidades en el proceso de parto. Estar atenta a su hidratación, ir al baño, masajes, recordarle cómo respirar, etc. Y sobre todo mucha observación”, puntualizó.

Ante alto costo de los servicios de salud y los protocolos médicos contrarios al parto respetado, muchas venezolanas han optado por el parto en casa, acompañada por una doula y un médico, para garantizar un parto armónico.

Obviamente en casa hay más libertad para hacer lo que se quiera. Hay posibilidad de cocina para preparar infusiones, cocinar, caminar, bailar. Entonces la doula principalmente hace vínculo con la mamá y familia por nuestro trabajo de servicio amoroso”, agrega Tamara Petkoff.

La Semana Mundial del Parto Respetado es un recordatorio de que todavía somos mamíferos humanos y que necesitamos apoyo en la gestación, porque la defensa de la vida es un hecho político que le compete a la sociedad y la garantía de un planeta en paz, comienza desde el momento de la concepción.

Tamara Petkoff durante acompañamiento de parto en casa. Foto cortesía Tamara Petkoff