La última reunión del grupo -integrado por más de una decena de países- tuvo lugar en Ciudad de Guatemala el 6 de junio pasado

El encuentro de Buenos Aires será el primero desde que el 5 de julio se conociera el informe de la alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, en el que se instó al Gobierno de Maduro a acabar con “las graves vulneraciones de derechos” en Venezuela

Los ministros de Exteriores de los países que integran el Grupo de Lima se reunirán en Buenos Aires el próximo 23 de julio, informaron fuentes oficiales argentinas.

La última reunión del grupo -integrado por más de una decena de países- tuvo lugar en Ciudad de Guatemala el 6 de junio pasado, cuando los ministros llamaron a intensificar la presión internacional sobre el régimen “dictatorial” e “ilegítimo” de Maduro para buscar una solución “pacífica” y “dialogada” a la crisis de Venezuela, que consideran una amenaza a la paz regional.

El encuentro de Buenos Aires será el primero desde el 5 de julio, cuando se conociera el informe de la alta comisionada de las Naciones Unidas para los derechos humanos, Michelle Bachelet, en el que se instó al Gobierno de Maduro a acabar con “las graves vulneraciones de derechos” en Venezuela

El documento, que fue tachado por el Gobierno de “parcial” y lleno de “graves errores metodológicos”, denunciaba, entre otros asuntos que, especialmente desde 2016, el Ejecutivo de Maduro y sus instituciones han puesto en marcha una estrategia “orientada a neutralizar, reprimir y criminalizar a la oposición política y a quienes critican al Gobierno” con detenciones arbitrarias, malos tratos y torturas a críticos.

La última declaración conjunta del Grupo de Lima se remonta al 30 de junio pasado, cuando condenó la muerte del capitán de corbeta Rafael Acosta Arévalo, quien se encontraba bajo custodia de los funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar y había sido arrestado ocho días antes por su supuesta participación en un plan para derrocar al presidente.

Esta muerte provocó una fuerte reacción de la comunidad internacional: los países del Grupo de Lima consideraron que el militar había sido “asesinado” y la Unión Europea reclamó una investigación “completa e independiente” del caso.

Además de la reunión de Buenos Aires de la próxima semana, el Gobierno de Perú invitó a representantes de cien países, incluidos Cuba, China, Rusia y Turquía, y el Vaticano para que participen el próximo 6 de agosto en Lima en una cumbre internacional sobre la crisis venezolana.