Exigió al Estado pedir perdón por tan ofensivas expresiones y cumplir con la protección, alimentación y restablecimiento de la salud de todos

El exparlamentario, abogado y defensor Derechos Humanos (DDHH), Rafael Narváez, expresó que el único responsable del desplazamiento forzado de más de 4 millones de venezolanos a otros países, en la búsqueda de una mejor calidad de vida, es el Estado.

“La hambruna por la hiperinflación indetenible, la crisis sanitaria, la escasez de medicamentos, el colapso de los servicios básicos (agua, electricidad, gas doméstico), la represión, persecución, detenciones arbitrarias con torturas, tratos crueles, inhumanos y degradantes en contra de los manifestantes, por parte de los cuerpos de seguridad del Estado, fue el detonante para abandonar el país”, dijo.

Acotó además que, el Ministerio Público está en la obligación de iniciar una investigación “sin temor” a funcionarios (quienes señalan que personas que incumplan procesos migratorios son “un arma biológica” y serán encarceladas) por el delito de odio y discriminación.

“El Estado está en la obligación de garantizar y respetar los Derechos Humanos de los venezolanos que retornan al país, como lo establecen los artículos 19 y 21 de la Constitución de la República, respecto a la igualdad ante la ley, y no permitir la discriminación por raza, sexo, credo o condición social. Por lo tanto, el garantizar la alimentación, salud y protección de los venezolanos es de carácter obligatorio, y si no se cumple es un “desprecio al ser humano”, expresó el abogado.

Señaló que “sin duda alguna estamos en presencia de una política pública de violación sistemática de los Derechos Humanos por parte del Estado, y su víctima es el pueblo, que ya, no encuentra la manera de hacerle frente a tantas calamidades diarias, que cuando protesta le tiran al grupo ´exterminio FAES´, que por cierto desplazó a la Guardia Nacional en el control del orden público, para que repriman y ejecuten detenciones arbitrarias sin derecho a la defensa”.

Expresó además que “los funcionarios del alto Gobierno gozan de sus tres platos de comida bien resueltos con postres, nunca se les va la luz, siempre tienen agua, no hacen cola por más de 6 horas para comprar una bombonita de gas doméstico y poder cocinar los pocos alimentos que se puedan comprar porque tienen gas directo, seguro de salud en dólares, clínicas privadas para cualquier emergencia, y los tanques de sus camionetas, último modelo con altas cilindradas, llenos de combustible”.