Atención diferenciada en el contexto de la emergencia humanitaria, matrimonio igualitario, identidad trans y acciones contra los crímenes de odio son algunas de las reivindicaciones que pusieron en las calles en concentración realmente grande en Caracas este domingo #3Jul

Entre listas de asistencia obligatoria y simpatizantes genuinos el oficialismo logra una asistencia pírrica a sus convocatorias. Las oposiciones tampoco la tienen mejor, y como además carecen del músculo del Estado, no consiguen una presencia masiva por más masivo que sea el descontento con la gestión gubernamental. Pero este domingo, las organizaciones LGBTIQ+ lograron lo que en este momento parece imposible para los partidos políticos: realizar una marcha masiva en Caracas. Y no masiva de tomas cerraditas para que no vean los huecos de las ausencias (como ocurre con canales de televisión oficiales), o de fotos con cinco militantes (como sucede con algunos líderes), sino realmente grande.

En algún momento de la movilización hubo unas 10 cuadras llenas de gente. Desde Parque Miranda y hasta la Zona Rental brillaron las personas lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersex, cada una con sus razones para estar en la marcha.

“Estamos manifestando en el marco del mes del orgullo LGBTIQ, entendiendo que estamos viviendo en un contexto de emergencia humanitaria compleja en el que se nos vulnera una cantidad de derechos de forma sistemática y estructural”, señaló Melanie Agrinzones, de la organización feminista Uquira. “También estamos celebrando la resistencia, en este contexto tan complejo, tan autoritario. Estanos cansadas y cansados de escondernos, de la violencia que vivimos a diario. Hoy es un día para celebrar, pero también, para resistir”.

Agrinzones reivindicó la diversidad, y con mucha razón. En la movilización cada quien se expresó con libertad. Parejas de hombres, parejas de mujeres, chicas trans pudieron ser lo que son sin temor a ser agredidas o agredidos. Aunque, por supuesto, no faltaron ceños fruncidos de algún que otro transeúnte, y el infaltable “es que en Venezuela hay más maricos de lo que uno cree” (dicho por una mujer en Chacao que solamente vio las banderas y no escuchó los planteamientos).

“Con la marcha de hoy queremos, en principio, visibilizarnos. Que se sepa que estamos y que vamos a seguir hasta lograr la igualdad de derechos que necesitamos, que reclamamos y que merecemos”, subrayó Yendri Velásquez, activista de Amnistía Internacional Venezuela.

Es “un acto de resistencia en un contexto tan complicado”, indicó Velásquez, pero también “de celebrarnos como somos, de celebrarnos en la diferencia; de celebrar que, a pesar de no tener derechos y estar en un Estado que ignora nuestras demandas, seguimos siendo, seguimos estando, seguimos amando y seguimos expresándonos”.

Noelia Urbina, integrante de Uquira, enfatizó que la violación de los derechos de las personas LGBTIQ+ “es algo sistemático, repetido” y encima “muchas veces se nos utiliza como instrumento político, lo que no nos lleva a ningún lado”. Es fácil decir, alega Urbina, que se apoya una bandera, “pero cuando vamos a los hechos, a la realidad, no vemos ningún tipo de apoyo, de resultados o de defensa de nuestros derechos humanos. Se nos violenta dentro de las mismas instituciones políticas y públicas”.

En el contexto de emergencia humanitaria “necesitamos programas de atención humanitaria diferenciados para la población de gays, lesbianas, trans y queers, porque no vivimos la emergencia humanitaria de igual manera”.

-¿En qué se diferencia?

-Nosotros tenemos un morralito invisible encima, que es el morralito que viene desde hace muchos años con la negación de nuestros derechos y la discriminación. Y eso profundiza las desigualdades y el impacto de la emergencia humanitaria. Hoy las mujeres trans son víctimas de trata y explotación sexual, a las personas homosexuales se les hace mucho más difícil romper el círculo de la pobreza y conseguir empleo, y ni hablar de las personas trans y el derecho a la identidad. Es un largo etcétera.

La primera bandera que pone Agrinzones sobre la mesa es el retorno de la democracia: “Necesitamos que la democracia vuelva a Venezuela. Necesitamos democracia para que todos nuestros derechos sean garantizados”, remarcó. “Necesitamos salir de este sistema autoritario, y que se nos garantice una democracia en la que los derechos humanos de la diversidad de personas estén garantizados”.

“El matrimonio igualitario está en deuda, al igual que la identidad de las personas trans y una cantidad de políticas públicas”, enumeró. Uquira, la organización en la que participa Agrinzones, contabilizó el año pasado siete transfeminicidios “que no son vibilizados por el Estado. El Estado no da ningún tipo de cifras, y sin cifras no puedes realizar políticas públicas”.

Su reclamo va para el Estado, y también, para otros sectores. El Estado venezolano es “totalmente homofóbico, transfóbico, bifóbico, y ya por allí se nos obstaculiza el avance de nuestros derechos. Los conservadores, personas religiosas tienen mucho poder político y obstaculizan nuestros derechos. No somos importantes para el Estado; somos algo aparte”, refirió. Pero igualmente hay actores políticos “que creen que nuestra agenda puede esperar mientras la emergencia humanitaria compleja se acaba, pero la verdad que la emergencia humanitaria nos atraviesa de forma diferenciada”.

El deplorable que, a estas alturas, no se reconozca el derecho a la identidad trans, apuntó Noelia Urbina. “Que no este visibilizada su expresión de género en su documento de identidad hace que cuerpos de seguridad e instituciones médicas y políticas las discriminen”. Tampoco se explica por qué se deja de lado el matrimonio igualitario, con las consecuencias previsibles: “Si un miembro de una pareja homosexual muere, y tienen bienes en común, la familia de la otra persona se los puede quitar”.

“Nosotros no somos ajenas y ajenos a esta sociedad”, reitera Noelia Urbina. “Estamos dentro de la sociedad y no se nos puede seguir diciendo ‘ustedes no son’ o ‘ustedes están enfermos’. Nosotros estamos aquí y hasta la misma OMS ha dicho que no es una enfermedad. Estamos aquí y no estamos locos”. Tanto no lo están, que hoy llenaron Caracas con sus banderas y exigencias como durante mucho tiempo no se había visto en la capital venezolana.