“Buscan a la comunidad cuando les interesan votos de nuestra parte; de resto, no existimos. Nosotros cumplimos deberes y no tenemos derechos”

Cuando Arturo Brito formó parte del movimiento Entendido, en los años 70-80, sabía que se enfrentaba a un Estado que lo veía como enfermo, pervertido, loco. Pero hoy, cuando Arturo acude al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) a exigir que se apruebe el matrimonio civil igualitario, y no obtiene respuesta, no sabe cuál es la posición del Estado hacia personas como él.

“Pertenecí al grupo Entendido, el primer grupo que se hizo en este país para luchar por los derechos civiles nuestros. Han ocurrido 40 años y estamos en las mismas”, subraya en conversación con contrapunto.com en el contexto de la protesta efectuada el pasado 31 de enero “De ese momento a esta parte son muy pocos los avances que se han conseguido. La comunidad LGBTI sigue en un estado de indefensión total”.

No guardó silencio antes; tampoco lo hace ahora. “Supuestamente vivimos en un país de libertades, pero a mí, como homosexual, me pasa algo, y yo no tengo a nadie que me proteja. La prueba son los crímenes de odio”.

Lo único que se ha conseguido “es un día que se fijó contra la homofobia, transfobia”, pero “si tú me rechazas, ¿a dónde voy a reclamar?”, se pregunta. “No hay instancias”.

Para Arturo el principal problema del momento para la población LGBTI “es la falta de voluntad política: No la hubo en la Cuarta República, no la ha habido en la Quinta República, y eso demuestra que para ellos, los políticos, somos ciudadanos de segunda, de tercera. Buscan a la comunidad cuando les interesan votos de nuestra parte; de resto, no existimos. Nosotros cumplimos deberes y no tenemos derechos”.

Detrás de la ausencia de leyes que los protejan “está el odio que se ha fomentado por parte de las religiones; no tengo problemas con ningún religioso, pero su creencia debe ser para ellos, no puede vulnerar el derecho de otra persona ni de otra comunidad”, considera. “Cree en tu dios. Yo también creo en dios”.

Del TSJ espera un pronunciamiento. “Si ellos no tienen sensibilidad no podemos estar esperando que se eduquen para que un día, dentro de 100 años, hagan algo”, critica. El tribunal “debe facilitar la reforma del artículo del Código Civil, que va a dar pie al matrimonio civil igualitario, independientemente de la postura que ellos tengan; eso forma parte de su vida privada, y se les respeta, pero ellos no están allí por ser religiosos”.