Todas las personas que se dieron cita este jueves en la sede de Cesap en Caracas tienen en común la convicción de que las personas, organizadas, se dan ánimo y pueden lograr cosas que parecen imposibles,
«Cesap está celebrando su 52 aniversario. Se dice fácil, pero hay un trabajo y una voluntad de todo el equipo original de la organización, y que hemos intentado sostener, hacer crecer y acompañar las necesidades del país, porque Cesap permanentemente ha estado analizando el contexto e intentando dar respuesta concreta», explica Ileana Malito, directiva de la organización. Hoy hay tejido social que ha agarrado otros rumbos «pero ahí está la gente: cree, participa y construye, y eso lo conseguimos en todas las comunidades».
De los 52 años, Cesap ha dedicado buena parte de los últimos 10 a dar respuesta a la emergencia humanitaria compleja. Estábamos dudosos de poder entrar en ese espacio: no es nuestra misión ni nuestro objetivo el trabajar temas más asistenciales, porque lo nuestro siempre ha sido el desarrollo, el empoderamiento de las comunidades y la consolidación de la participación. Pero el país nos necesitaba, y en esta década mucho del trabajo se ha centrado en la cuestión humanitaria, pero no hemos dejado el trabajo comunitario, que es nuestra razón de ser. Hemos sabido combinar la atención humanitaria con el fortalecimiento del tejido social, que es el leit motiv de la organización». Es decir, que Cesap no ha dejado de acompañar el tejido social y las organizaciones locales.


¿Qué han visto en las comunidades? «Hemos visto desesperanza en la gente, hemos visto situaciones críticas. La economía ha pegado mucho en la familia, la familia se ha tenido que rebuscar para atender esta situación, y por eso el tema productivo es primordial. No es solo atender con una opción para comer hoy, sino cómo puedo tener un sostén para la familia. Por eso lo productivo, para nosotros, es fundamental, así como buscar estrategias comunitarias».
Para Cesap es muy importante la posibilidad de diálogo entre vecinas y vecinos. «Para nosotros ha sido un tema encontrar agendas comunes entre la gente, y que se pueda reconstruir entre todos esta posibilidad. La agenda común es que, independientemente de mi posición, vivimos en el mismo espacio, tenemos la misma necesidad y tenemos que atenderlo de manera conjunta. La gente participa, la gente colabora para hacer una Venezuela posible».
En cuanto a las políticas públicas «hay que hacer mucho», remarcó, «entendiendo que hay prioridades y que los recursos no van a alcanzar para todos».





